Las combinaciones de estatinas a dosis fijas facilitan el cumplimiento terapéutico, mejoran la adherencia y los valores que se logran bajando los lípidos. Son mejores que tomando ambos fármacos por separado.

Además, al paciente le resulta mas cómodo tomar menos pastillas, ya que, normalmente, el paciente no solo suele tener dislipemia, sino que es muy frecuente que esté tomando también algún otro tratamiento para la diabetes, HTA…

Existe una notable reducción de costes con la terapia de la combinación fija de estatinas, pero este no es un factor primordial a la hora de decidir el mejor tratamiento a prescribir. La elección del mejor tratamiento debe basarse en los resultados, en la bajada de cifras, más aún tras la publicación de las nuevas Guías de Lípidos de la Sociedad Europea de Cardiología. Los requerimientos de c-LDL pasan de 70 a 55, e incluso valores más bajos en pacientes con riesgo muy alto, y es en esto en lo que fundamentalmente hay que incidir.

Entre las desventajas de la terapia combinada está la reducción de la flexibilidad en la dosificación, aunque hay que tener en cuenta que en una patología como la dislipemia una vez que se consigue el objetivo con una determinada dosis este se mantiene habitualmente estable.

Beneficios

No obstante, con la combinación se evita, por un lado, la exposición del paciente a tratamientos que podrían no precisar y, por otro lado, el posible aumento de riesgo de efectos adversos de los fármacos sin obtener beneficios adicionales. Así, si el paciente presenta indicación para recibir una estatina y ezetimibe, no existe desventajas en administración conjunta de ambas, siempre, claro está, que el paciente no tenga alergia ni intolerancia a ninguno de los componentes o excipientes del producto. El efecto sinérgico de una estatina de alta potencia con ezetimibe logra mejores reducciones de c-LDL y que un mayor número de pacientes alcancen los objetivos terapéuticos en prevención secundaria.

Además, añadir ezetimibe no aumenta de manera significativa el riesgo de efectos adversos. La combinación de ambos fármacos actúa de forma sinérgica reduciendo los niveles de colesterol total y C-LDL actuando a dos niveles.

Mecanismos de acción

Por un lado, la estatina reduce la biosíntesis intracelular hepática de colesterol y, por otro lado, ezetimibe inhibe específicamente a nivel intestinal la absorción de colesterol. En los pacientes con enfermedad coronaria hay una clara relación entre los niveles de colesterol LDL (C-LDL), la incidencia de eventos isquémicos y el grado de progresión de la enfermedad. Por este motivo, las recomendaciones de las sociedades médicas son claras y recomiendan objetivos de LDL bajos (actualmente para la mayoría de los pacientes, al menos por debajo de 55 mg/dl).

Tal y como recomiendan las guías de práctica clínica europeas, tanto en dislipemias como en prevención de riesgo cardiovascular, cuando no se alcancen objetivos terapéuticos con estatinas, primera línea, o estas no son toleradas, se debe añadir ezetimibe o bien usarlo como sustitución de las mismas, fármaco de segunda línea, evitando la inercia y enfatizando en el esfuerzo terapéutico.

Para la elaboración de este artículo se ha contado con la colaboración de los doctores especialistas en Atención Primaria Ana Isabel Bas Angulo, Santiago Vera de Pedro, Fernando Garrido Fernández, Francisco Javier Ardanza Trevijano Moras y María Rosa Ruiz de Austri Fuente, de Logroño; los cardiólogos Esther Recalde del Vigo, Joseba Basurto Hoyuelos, Javier Pindado Rodríguez, Mª José Morillas Bueno y Mª Angeles Eneriz Pérez, y los médicos de Atención Primaria Pilar Vara Benito, Pilar Echevarría Villegas, Francisco Javier Uría Ibarguengoitia, Marta Patricia Solar Barruetabeña, José Mª Irizar Belandia, Mª Carmen Castrillo Otxandiano,  Elisabeth Almendariz Blanco, de Bilbao; Luis Carlos Sánchez de Ocana Insausti, Silvia González Carranza, Margarita Rodríguez Valdespino, Ana María Murguizu Díaz, Juan Aitor Thalamas Atienza, María Mercedes Lasa Garmendia, Begoña San Juan, el endocrinólogo Lluis Jordana Pages, y los cardiólogos Cristian Tiano Demolitsas y Ana Idoate Gastearena, de San Sebastián, y Angel Manuel Iniesta Manjavacas, Marta Mateos García, Reyes Oliva Encabo, Laura Peña Conde y Elsa Prieto Moriche, del Hospital La Paz, de Madrid.