La Comisión Asesora COVID-19-OMC, puesta en marcha por el Consejo General de Colegios Oficiales de Médicos (CGCOM), ha hecho público su séptimo informe. La primera conclusión del mismo es la necesidad de asegurar que las vacunas sean coste-efectivas. Es decir que no solo se trata de conseguir una vacuna para la COVID-19, sino también tratar de que sean eficaces, accesibles y a precios razonables.

Asimismo, está el probable caso de que sea un recurso inicialmente escaso. Por ello la Comisión Asesora COVID-19-OMC también aboga por fomentar una producción autónoma.

Otro de los aspectos que trata este informe es que según se desarrolla la epidemia, y aumenta la experiencia, el conocimiento y las investigaciones. Por ello, se requiere clarificar la confusión y el ruido, y promover una acción de las autoridades sanitarias y científicas para evaluar de forma transparente los numerosos estudios en curso.

Recomendaciones de la Comisión Asesora COVID-19-OMC

Además de estas conclusiones generales, la Comisión Asesora COVID-19-OMC incluye en su séptimo informe recomendaciones particulares.

Entre ellas destaca el gestionar anticipadamente las condiciones de propiedad y patentes que determinarán el precio a pagar por las vacunas.  Si la investigación en estas vacunas se está desarrollando bajo fórmulas de colaboración público-privada en muchos casos, no debería permitirse que únicamente la parte privada patentase los productos derivados del avance en el conocimiento.

También el estimular cadenas completas y acopladas de investigación, desarrollo e innovación. Todo ello incluyendo la producción y utilización. Esto supone una auténtica inversión en tejido científico y económico de alto valor añadido.

Asimismo es necesario establecer estrategias que marquen la relación entre los proveedores de las materias primas, los fabricantes de las vacunas y los países que aseguren la accesibilidad a las mismas de las poblaciones.