El correcto uso de los medicamentos inhalados en el tratamiento del asma es fundamental para un preciso control de esta enfermedad respiratoria. Sin embargo, existe el riesgo de que el paciente confíe en que está utilizando bien estos fármacos, mientras que en realidad no está tomando la dosis suficiente para mantener el tratamiento adecuado establecido por el médico, lo que puede poner en peligro el control de la enfermedad.

Un estudio científico, publicado en la revista Annals of Allergy, Asthma and Immunology, ha encontrado que tanto los niños como los padres de estos tienden a sobreestimar la capacidad del menor a la hora de realizar la técnica inhalatoria para el manejo del asma, a pesar de que -en realidad- se esté haciendo un mal uso de los inhaladores.

La investigación, dirigida por la pediatra Anna Volerman de la Universidad de Chicago, se realizó mediante una serie de encuestas hechas a 65 pares de padres e hijos en cuatro escuelas públicas de Chicago, con el objetivo de confirmar si la confianza de los padres y de los niños era la misma, y si esta era un buen indicador de la capacidad real del niño para usar el inhalador correctamente. Y confirmar, así, resultados de otros estudios que apuntan que ambos, niño y cuidador, sobreestiman la capacidad de los primeros en el manejo de la técnica inhalatoria.

Los niños que han participado en el estudio tenían entre 8 y 14 años, la mayoría eran niños y el 90% de raza afroamericana. En el caso de los padres, el 80% de los participantes fueron mujeres.

En lo que se refiere a los resultados no dejan lugar a dudas, el 97% de los niños utilizaban mal su inhalador, y solo uno de los menores fue capaz de demostrar un dominio total de la técnica inhalatoria. En relación a la confianza y la capacidad real, solo el 4% de los niños cuyos padres tenían plena confianza en que usaban bien el inhalador, lo hacían correctamente. Y un porcentaje similar (el 5%) de los niños que confiaban en sus propias capacidades sobre el uso de estos dispositivos, lo utilizaba de forma adecuada. Destaca que ninguno de los padres subestimó las habilidades de los pequeños en este sentido.

Educación continua

Considerando estos datos, los investigadores señalan que los padres de los pacientes pueden ser menos precisos que los propios niños a la hora de valorar sus destrezas en el manejo de los inhaladores. En cuanto a las posibles causas que lo justifiquen sugieren tres: la experiencia diaria de los chicos, la falta de una formación adecuada de los padres en la técnica inhalatoria, o una supervisión y atención limitada de los progenitores sobre el tratamiento de los niños.

En cualquier caso, el estudio denota que no es suficiente con preguntar a padres e hijos sobre su conocimiento sobre el uso y manejo de los inhaladores, sino que es preciso que se dedique tiempo a educarles sobre el correcto uso de estos dispositivos. Del mismo modo, se menciona la importancia de que los padres se informen e impliquen en el conocimiento de la técnica de inhalación con el fin de que se aseguren de que el niño lo realiza de forma adecuada. Llevar el inhalador a la consulta y solicitar la ayuda de los profesionales sanitarios es otra forma de confirmar el buen uso del aparato.