La contaminación ambiental mata, y ahí están las cifras para corroborarlo: en España se producen al año unos 10.000 fallecimientos por causas atribuibles a este problema, una cifra que se eleva hasta los siete millones en todo el planeta. Esto viene propiciado porque el 35% de la población española vive en ambientes contaminados (el dato se dispara hasta el 92% para el conjunto del planeta), aunque aquí hay que tener muy en cuenta que la contaminación ambiental puede ser entre dos y cinco veces más elevada en el interior de nuestros hogares que en el exterior.

Así se puso de manifiesto en el evento ‘Impacto de la contaminación y el cambio climático sobre la salud. Visión de la Neumología, los pacientes y la administración’ que, organizado por la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR), se enmarca en el Año SEPAR 2020-2021 por la Calidad del Aire, Cambio Climático y Salud. En este foro, el presidente de SEPAR, el doctor Carlos Jiménez Ruiz, ponía también el acento sobre que nos enfrentamos no solo a una cuestión con un grave impacto de salud, sino que estamos ante “un escollo económico de primer grado”, y es que los países desarrollados tienen que destinar hasta el 4% de su Producto Interior Bruto (PIB) en atender los problemas causados por la contaminación.

La doctora Isabel Urrutia, coordinadora de este Año SEPAR, desgranaba que nueve de cada diez personas en el mundo respiran un aire no adecuado. Los materiales contaminantes que se emiten a la atmósfera están en el origen del cambio climático, un problema que “existe desde el inicio de la historia de la Tierra”, pero que ahora presenta dos características fundamentales: ahora es muchísimo más rápido (“y el planeta no tiene recursos para defenderse”) y está producido por el hombre.

Un alto coste económico

Todos estos cambios afectan, además, a los más vulnerables, como son niños, ancianos, personas sin hogar y enfermos respiratorios. ¿La factura de todo esto? Por un lado tenemos la económica, que según un informe de la Alianza Europea de la Salud supone 926 euros por español y año. Este sería el valor monetario de la muerte prematura, el tratamiento médico, las jornadas laborales perdidas y otros costes sanitarios.

Luego, por otro lado, tenemos el alto precio que pagamos en salud, ya que las sustancias contaminantes empiezan a hacer daño ya al feto, dispara la incidencia de asma en la infancia, provoca una capacidad pulmonar hasta cuatro veces más baja en adolescentes e incrementa las posibilidades en los adultos de padecer enfermedades respiratorias crónicas. A esto se une un incremento de casos de asma, alergias o EPOC, en general “influye de forma negativa en todas las enfermedades respiratorias”, apostilla la doctora Urrutia, incluido el coronavirus, ya que cada vez existe más evidencia científica de que los factores contaminantes hacen más agresivo y letal al virus.

De ahí, incidió, la conveniencia de que SEPAR le dedicase un año a este problema, uno de cuyos objetivos es “potenciar nuestro liderazgo como neumólogos”. “Tenemos un problema grave, ante el que debemos adquirir una ética ambiental” basada en el conocimiento y es que falta mucha información, como demuestra que no son muchos los que saben que “los hogares son una fuente de contaminación”.

Este guante lo recogió Mariano Pastor, presidente de FENAER (Federación Española de Pacientes Alérgicos y con Enfermedades Respiratorias), quien aportó el dato de que la contaminación en el interior de casa puede ser entre dos y cinco veces superior a la del exterior. ¿El origen? De lo más variado: aerosoles, insecticidas, productos de limpieza, mobiliario, falta de limpieza, el aire acondicionado, el hábito de fumar

Causas prevenibles

Estas causas “son prevenibles si hay conocimiento, pero nos falta formación”, reconocía, a la vez que incidía en que revertir esta situación “es responsabilidad de pacientes, médicos y administraciones”. “Actuar ya no es una opción, es una obligación, y hay que hacerlo cuanto antes”, sobre todo si se tiene en cuenta que, continuando con lo que ocurre en los hogares, “el 90% de nuestra jornada diaria se desarrolla en espacios interiores”.

“Tenemos que ampliar la concienciación”, coincidía Iñaki Morán, vicepresidente de FENAER, para quien es una evidencia que “la polución agrava los síntomas de las patologías respiratorias y eleva los riesgos”. Por ello, reclamaba “conciencia social y medidas que impidan que el problema avance, porque el aire que respiramos nos hace daño y empeora nuestros ya cansados pulmones”, sobre todo si se tiene en cuenta que respiramos unas 21.000 veces al día.

El evento de SEPAR se realizó desde Bilbao, ciudad que se puso como ejemplo de aplicación de medidas para reducir la contaminación, entre las que destaca imponer a los vehículos una velocidad máxima de 30 km/h. En el desarrollo de la jornada, por cierto, los ponentes coincidieron en que el coronavirus “es una catástrofe sanitaria, económica y en vidas humanas”, pero con la paradoja de que ha supuesto un impulso considerable en la divulgación y el conocimiento de las patologías respiratorias, ha introducido nuevas limitaciones al consumo de tabaco y ha propiciado con el confinamiento una reducción de la contaminación atmosférica.