La contaminación del aire está relacionada con un mayor riesgo de degeneración macular asociada a la edad (DMAE), que causa pérdida de visión progresiva e irreversible, según un gran estudio a largo plazo publicado en línea en el ‘British Journal of Ophthalmology’. Si se confirman estos hallazgos, podrían allanar el camino para nuevas opciones de tratamiento, dicen los investigadores.

Los factores de riesgo conocidos incluyen la edad avanzada, el tabaquismo y la composición genética. Pero dado que la contaminación del aire ambiental está asociada con mayores riesgos de enfermedades cardíacas y respiratorias, el doctor Paul Foster, del Instituto de Oftalmología del University College de Londres, y su equipo querían saber si también podría estar asociada con un mayor riesgo de DMAE.

Se basaron en datos de 115.954 participantes del estudio UK Biobank (UKBB) del Reino Unidos de entre 40 y 69 años sin problemas oculares al comienzo de este estudio en 2006.

Se pidió a los participantes que informaran sobre cualquier diagnóstico formal de DMAE realizado por un médico. Y los cambios estructurales en el grosor y / o el número de receptores de luz en la retina, indicativos de DMAE, se evaluaron en 52.602 personas de las que se disponía de datos completos en 2009 y 2012, utilizando imágenes de la retina (tomografía de coherencia óptica no invasiva o OCT).

Las medidas de contaminación del aire ambiental incluyeron las de material particulado (PM2.5), dióxido de nitrógeno (NO2) y óxidos de nitrógeno (NOx).

Las estimaciones para estos fueron proporcionados por la Unidad de Estadísticas de Salud de Área Pequeña como parte del Proyecto de Determinantes Ambientales de la Salud BioSHaRE-EU. Se utilizó información oficial sobre tráfico, uso de la tierra y topografía para calcular los niveles de contaminación atmosférica promedio anual en las direcciones de los hogares de los participantes.

Del número total de participantes del estudio, 1.286 (poco más del 1%) fueron diagnosticados con DMAE. Entre las 52.602 personas cuyos ojos habían sido evaluados, el 75% de los que tenían un diagnóstico clínico de DMAE presentaban signos de DMAE en las imágenes de la retina en comparación con solo el 12% de los que no tenían un diagnóstico clínico de DMAE.

Después de tener en cuenta los factores potencialmente influyentes, incluidas las condiciones de salud subyacentes y el estilo de vida, el análisis de los datos mostró que una mayor exposición a partículas finas (PM2.5) se asoció con un riesgo más alto (8%) de DMAE, mientras que todos los demás contaminantes, excepto los gruesos material particulado, se asociaron con cambios en la estructura de la retina.

Este es un estudio observacional y, como tal, no puede establecer la causa. Pero los hallazgos se hacen eco de los encontrados en otras partes del mundo, recuerdan los investigadores.

La contaminación del aire ambiental podría estar posiblemente asociada con la DMAE a través del estrés oxidativo o la inflamación, sugieren. “En general, nuestros hallazgos sugieren que la contaminación del aire ambiental, especialmente las partículas finas o las partículas relacionadas con la combustión, pueden afectar el riesgo de DMAE”, escriben.

“Es posible que las características estructurales observadas no estén relacionadas con la DMAE, sino que estén asociadas con la toxicidad retiniana inducida por la contaminación. Sin embargo, la dirección de las relaciones entre la contaminación del aire y la DMAE y los espesores de la capa retiniana asociados indican que una mayor exposición a la contaminación del aire puede hacer las células son más vulnerables y aumentan el riesgo de DMAE”, explican.

Y resaltan que estos hallazgos se suman a la creciente evidencia de los efectos dañinos de la contaminación del aire ambiental, “incluso en el contexto de una exposición relativamente baja –concluyen–. Si se replican, esto respaldaría la opinión de que la contaminación del aire es un factor de riesgo modificable importante para la DMAE”.