El Instituto de Parasitología y Biomedicina López Neyra (IPBLN), instituto del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) en Granada, ha identificado las terapias basadas en cortistatina como estrategias atractivas para mejorar la fibrosis hepática grave de diversas etiologías.

En concreto, los investigadores han evaluado la capacidad de la cortistatina para regular la fibrosis hepática. Para ello, han usado dos modelos experimentales de hepatotoxidad y colestasis. Todo ello utilizando en ratones generados por exposición crónica a un agente tóxico y por ligadura de las vías biliares, respectivamente

El trabajo, ya publicado en ‘British Journal of Pharmacology’, ha señalado la cortistatina como un freno molecular endógeno de la fibrosis hepática. Igualmente, su deficiencia puede usarse como un posible marcador de mal pronóstico para los trastornos hepáticos crónicos que cursan con fibrosis.

Efectos de la cortistatina

Aportaba más información al respecto el investigador Mario Delgado. Este explicaba que la expresión hepática de cortistatina se correlacionó inversamente con el grado de fibrosis hepática en ratones y humanos con trastornos hepáticos de distinta etiología.

De esta forma, los ratones con esta deficiencia mostraron signos exacerbados de daño hepático, fibrosis y cirrosis y mayores tasas de mortalidad. Es decir, cuando fueron expuestos a estímulos lesivos tóxicos y colestáticos. En comparación con los ratones con dotación genética normal del neuropéptido, las células hepáticas no parenquimatosas aisladas de ratones con deficiencia en cortistatina mostraron una mayor presencia de células con fenotipos de miofibroblastos activados.

En este sentido, se comprobó que el tratamiento revirtió in vivo e in vitro estos fenotipos fibrogénicos exagerados. También protegió de la progresión a fibrosis hepática grave en respuesta a la lesión hepática.

Por último, los investigadores remarcan que la fibrosis hepática inducida por una lesión hepática crónica sigue siendo una de las principales causas de morbilidad y mortalidad. Por ello, urge la identificación de factores de susceptibilidad y pronóstico y de nuevas herramientas terapéuticas para el tratamiento de los trastornos fibróticos hepáticos.