El I Congreso Nacional COVID19 también ha abordado el papel de la Atención Primaria en el abordaje de la pandemia. Dado el papel predominante del primer nivel asistencial los expertos piden aprovechar para reinventar la Atención Primaria. “Debemos proyectar una Atención Primaria más eficaz, más eficiente”, exponía la coordinadora del grupo de trabajo de Gestión Sanitaria y Calidad Asistencial de Semergen, Inmaculada Cervera.

Cervera ha destacado como punto a favor la accesibilidad y cercanía del servicio a la población. También el gran volumen de consultas presenciales y una continuidad asistencial en la era pre-COVID19 que era muy bien valorada por los pacientes. Sin embargo, en los primeros meses de pandemia “fue necesario replantear y reorganizar equipos y recursos para dar respuesta a la población”.

Respecto a cómo prepararse para el futuro y aprovechar para reformar la situación, Cervera exponía sus propias propuestas.  En concreto ha señalado medidas para reiventar la Atención Primaria a nivel de microgestión, por parte de los profesionales sanitarios. Así apuntó a la importancia de la teleconsulta para controlar los flujos de acceso a los centros. También la atención a demanda y a los crónicos, la desburocratización de las consultas administrativas. No olvidaba la atención domiciliaria y atención a las residencias, y por supuesto la atención al paciente COVID.

COVID-19 para reinventar la Atención Primaria

En este mesa también colaboraba José María Molero, miembro del Grupo de Enfermedades Infecciosas de SemFYC. El mismo ha profundizado en la evaluación y seguimiento de las complicaciones en los pacientes con COVID-19 desde la Atención Primaria. El experto ha expuesto que las secuelas, tanto físicas como psicológicas, pueden llegar a alargarse en los pacientes que han tenido COVID-19 hasta dos o tres meses. “Se tratan de consecuencias prolongadas menores pero que tardan en desaparecer, como fatiga, disnea, tos. En el caso de los pacientes que han tenido infección grave son necesarias pruebas complementarias durante el seguimiento”.

Por otra parte, también se ha abordado la necesidad de reinventar la Atención Primaria para el rastreo de los casos.  En este sentido los expertos han aclarado que los primeros días son fundamentales. Según explican, el periodo de incubación dura cinco días, y hay pocos síntomas. Al tercer día ya se puede empezar a contagiar a personas del entorno. Al quinto día se puede hacer la prueba PCR, hacer aislamiento y buscar los contactos.

En cuanto al rastreo, no sólo es necesario ver los contactos con quien ha estado una persona infectada. También localizar quien la ha contagiado, busca el caso primario. En este sentido, las principales utilidades y ventajas de las pruebas de anticuerpos radican en favorecer el diagnóstico de personas cuando el PCR es negativo. También en personas asintomáticas para detectar si han tenido infección previa.