En 2011 un conjunto de Sociedades Científicas y administraciones sanitarias elaboraron la Declaración de Sevilla sobre la organización de la atención a los pacientes crónicos. Sin embargo, lejos de mejorarse, esta sigue afrontando múltiples retos, y es que ocho años después la atención a la cronicidad sigue siendo un tema prioritario y no bien abordado, en el sistema sanitario.

Así, con el objetivo de reforzar las ideas de la Declaración de Sevilla y afrontar los nuevos retos demográficas, la Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI)  y la Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria (semFYC) firmaron el pasado mes de marzo la nueva “Declaración de Mérida”.

Diez puntos clave

La misma resume en diez puntos cuáles son los retos actuales y urgentes para mejorar la atención a la cronicidad. Entre ellos destaca en primer lugar la necesidad de “un abordaje centrado en la persona, desde una perspectiva holística, basada en la atención integral y coordinada, evitando la fragmentación de la asistencia por múltiples especialistas”.

En esta misma línea, aportan que este nuevo modelo “debe garantizar la equidad en el acceso a los recursos priorizando las prácticas de alto valor y asegurando una adecuada calidad de vida”.  Igualmente, “la asistencia a los pacientes crónicos con pluripatología deberá desarrollarse de forma longitudinal, integrada y coordinada entre los distintos niveles asistenciales, siendo necesarios el trabajo interdisciplinar y la continuidad asistencial”.

Por otra parte, el texto también recoge que “se deben evitar campañas o intervenciones que promuevan las pre-enfermedades y que condicionen el sobrediagnóstico y sobretratamiento, así como el uso inadecuado de recursos sanitarios”, y que por otra parte, “el tradicional modelo asistencial paternalista debe evolucionar hacia un modelo que incorpore la toma decisiones compartidas”.

Otra novedad es que “la perspectiva de género debe formar parte integral de los programas de educación y promoción de la salud en la medicina del siglo XXI”. De la misma forma, “la asistencia domiciliaria debe jugar un papel clave para la atención a los pacientes crónicos en situación de fragilidad, dependencia y situaciones de final de vida”.

No olvida mencionar la necesidad de impulsar “las unidades de diagnóstico rápido, consultas de alta resolución, interconsultas virtuales, hospitales de día, unidades de continuidad asistencial y hospitalización a domicilio, como unidades de soporte a la Atención Primaria”. Todo ello teniendo en cuenta que “el desarrollo de las tecnologías de la información y comunicación representa una gran oportunidad para mejorar los resultados en salud de los pacientes crónicos”.

Por último, la Declaración de Mérida concluye exponiendo la necesidad de “reforzar la visión integral y holística de atención a la cronicidad en la formación de grado y postgrado en las universidades, liderada por profesionales de medicina de familia y de medicina interna”.