En torno a un tercio de los pacientes recientemente diagnosticados del tipo más común de cáncer de pulmón presentan síntomas severos de depresión, según un estudio de la Universidad de Ohio (Estados Unidos), y publicado en la revista ‘Lung Cancer’, que tiene por objetivo buscar la relación entre la depresión en pacientes con cáncer de pulmón y su tasa de supervivencia.

Para muchos de estos pacientes, sobre todo aquellos con síntomas severos, la depresión conlleva altos niveles de ansiedad, estrés traumático, incapacidades funcionales, dolores significativos y otros síntomas físicos, según los hallazgos de la investigación.

Así, los resultados sugieren que los médicos necesitan investigar la depresión de los pacientes de cáncer y después tomar medidas para su cuidado, según la autora líder del artículo, Barbara Andersen, que afirma que algunos oncólogos podrían pensar que es “normal” deprimirse por tener cáncer, pero esto conllevaría a una “subestimación” de una “ampliación” de los síntomas depresivos y otras dificultades que lo acompañan.

Los pacientes con síntomas moderados o más graves tienen más probabilidad de tener peor calidad de vida y peor desarrollo de la enfermedad en comparación con aquellos que también son diagnosticados pero que, en cambio, no presentan síntomas depresivos. “Esto va más allá de no estar de humor, pues, cuando es severa, la depresión no va a mejor si no se pone un tratamiento”, añade Anderson.

Estos datos provienen del seguimiento de 186 pacientes con cáncer ingresados en un hospital que han sido diagnosticados recientemente con un estado avanzado de cáncer de pulmón, lo que constituye el 85 por ciento de todos los casos de tumores de este tipo.

En concreto, los pacientes completaron una encuesta telefónica en la que se medían los síntomas físicos y psíquicos que padecían, así como el nivel de estrés y su funcionamiento e incapacidades del día a día.

Los resultados mostraron que el ocho por ciento de los pacientes registraron niveles de depresión severa y un 28 por ciento tenía síntomas de depresión moderados. Por otro lado, un 93 por ciento de los pacientes con depresión severa apuntaron que la sintomatología les dificultaba su día a día, su trabajo, el cuidado de cosas en casa y relacionarse con otras personas.

Asimismo, informaron sobre sus altos niveles de desesperanza y desánimo ante la enfermedad, y un tercio de aquellos con síntomas graves afirmaron haber tenido en algún momento pensamientos de suicidio. Tenían niveles extremos de estrés relacionado con el cáncer, y la mínima confianza en el funcionamiento de su tratamiento.

En comparación con otros pacientes, aquellos con altos niveles de depresión tenían más posibilidad de padecer síntomas físicos, lo que incluye a un total del 73 por ciento que señalaba que su experiencia era bastante o muy dolorosa.

“La depresión es solo una parte de la lucha de estos pacientes”, ha afirmado la experta. “Todo esto puede tener efectos negativos en el tratamiento y, sobre todo, en la salud, la calidad de vida y la progresión de la enfermedad”, ha añadido.

En general, aquellos con síntomas moderados vieron los efectos negativos que, de alguna manera, eran de menor relevancia, pero también importantes, con respecto a aquellos con síntomas profundos.

Trastorno de ansiedad generalizada

No obstante, había dos diferencias entre los grupos. Por un lado, uno era el trastorno de la ansiedad generalizada, el tipo de ansiedad más común. Alrededor del 11 por ciento de los que tenían síntomas moderados tenían este tipo de ansiedad de forma más moderada.

“El trastorno de ansiedad generalizada puede ser particularmente negativo en los pacientes con cáncer de pulmón. Puede impedir la toma de decisiones y la participación en el tratamiento”. Además, añade que un síntoma común en estos pacientes, como es el caso de la dificultad para respirar, puede empeorar e incluso inducir a pánico para algunas personas.

En este sentido, muchos de los pacientes con síntomas moderados tenían incapacidades para su propio cuidado (8 por ciento, frente al 33 por ciento en aquellos con síntomas de depresión severa), movilidad (33 por ciento frente al 73) y actividades de la vida diaria (38 por ciento frente al 100 por ciento).

Además, en el estudio también se notificó un alto nivel de estrés de los pacientes. Los niveles excedían los niveles del trastorno de estrés postraumático producido por el diagnóstico. La experta afirma en este sentido que no han podido encontrar ningún otro estudio donde los niveles de estrés en pacientes con cáncer fueran tan altos como aquellos con síntomas severos de depresión registrados en esta investigación.

Así, la autora espera relacionar los síntomas de depresión con la media de supervivencia. En una investigación anterior, encontraron que la depresión estaba relacionada con tasas más bajas de supervivencia en pacientes con cáncer de mama, pero un tratamiento de salud mental los ayudó.

“Necesitamos que la depresión se tome más en serio en pacientes con cáncer”, ha sentenciado Andersen. “Nuevas terapias, las personalizadas y la inmunoterapia, están mejorando las tasas de supervivencia, pero necesitamos hacer esfuerzos y avances similares para controlar también otros síntomas mentales y ayudar a los pacientes a mantener una buena calidad de vida”, ha concluido.