El primer jueves de octubre se celebra el Día Europeo contra la Depresión. Con este motivo, investigadores del CIBER de Salud Mental han elaborado un estudio centrado en la depresión resistente al tratamiento.  Según los datos de Global Data Exchange 2021, más de 270 millones de personas en el mundo sufrirían depresión, y de ellos 175 específicamente trastorno depresivo mayor. Esta patología cuenta con una prevalencia del 4 por ciento en España. Parte de estos pacientes sufren lo que se conoce como una depresión resistente al tratamiento.

Una de las principales conclusiones del estudio es que durante el primer año del diagnóstico hasta uno de cada seis pacientes tiene al menos dos cambios en el tratamiento, como indicación de trastorno depresivo mayor.  Estos casos supusieron un mayor uso de los recursos. Por otra parte, el trabajo analiza los costes asociados a la enfermedad, sobre todo debidos a la pérdida de productividad ocupacional y a la mortalidad, al asociarse a mayor tasas de comorbilidad y suicidio. Estos fueron más altos en estas personas.

Para ello se analizó una muestra de 21.630 pacientes de más de 18 años con trastorno depresivo mayor. De los mismos, 3.559 cumplieron los criterios de depresión resistente al tratamiento. Es decir, que durante el primer año fracasa la administración de 2 o más antidepresivos distintos, incluidos antipsicóticos como el litio, en periodos de tratamiento de al menos 90 días.

Costes de la depresión resistente al tratamiento

Concretaba los datos el director científico del CIBERSAM y coordinador del trabajo, Eduard Vieta. “Hemos establecido por primera vez el impacto económico de la enfermedad atendiendo a los costes directos, la pérdida de productividad y la discapacidad permanente”. Así, han observado que la incidencia en España es similar a los datos recientes en otros países europeos. También que la depresión resistente al tratamiento se asocia a un mayor consumo de recursos y costes más altos. En concreto, en comparación a los pacientes que sí responden.

Vieta incide que “hasta donde sabemos, esta es la primera publicación sobre la incidencia de la depresión resistente al tratamiento en España basada en datos de la vida real”. Es por ello que “es crucial tanto para los médicos como los responsables de las políticas sanitarias contar con información actualizada sobre esta enfermedad en sus casos más complejos”.