“La diabetes es el paradigma de la enfermedad crónica”, ha dicho Sara Artola, médico de Atención Primaria del Centro de Salud José Marvá de Madrid. “Durante los primeros años de la enfermedad, incluso hasta 12 años, el paciente es asintomático. Por ello, es fundamental el diagnóstico a tiempo. A partir de ese momento, es necesario realizar una valoración completa, revisar posibles complicaciones y otras enfermedades asociadas y hacer un seguimiento clínico”. Sara Artola ha participado en el Coloquio ‘Diabetes tipo 2 y enfermedad cardiovascular: abordaje y manejo óptimo’, organizado por el Grupo SANED (editora de El Médico Interactivo), con la colaboración de Novo Nordisk.

En su intervención, Sara Artola se ha referido a las “sólidas evidencias” que existen respecto a que un mejor control en las fases iniciales de la enfermedad beneficia al paciente durante el resto de su vida: “La importancia del control global en el primer año tras el diagnóstico de la diabetes”. “Esa visión global comienza en Atención Primaria y debe ser compartida con el resto de los niveles asistenciales”, ha añadido.

El coloquio, moderado por Leonor Rodríguez, directora de El Médico Interactivo, también ha contado con la presencia de Almudena Castro, jefa de la Unidad de Rehabilitación Cardiaca del Hospital Universitario La Paz de Madrid; Esteban Jódar, jefe del Departamento de Endocrinología de los Hospitales Universitarios Quirón Salud Madrid, y Juana Carretero, del Servicio de Medicina Interna del Hospital de Zafra de Badajoz.

“Dificultad para volver al sistema sanitario”

En su intervención, Esteban Jódar ha hablado del impacto que ha provocado la COVID-19 en el abordaje de la diabetes tipo 2 y, en general, de todas las patologías crónicas: “A muchísimas personas les está resultando difícil reconectarse al sistema, ya sea los pacientes crónicos ya conocidos, como, sobre todo, los pacientes nuevos, que tienen muchas dificultades para acceder al sistema”.

“La epidemia de la diabetes es más intensa en los países más occidentalizados. Para evitar que esta enfermedad siga dañando los sistemas sanitarios públicos y privados, debe ponerse el foco en la prevención. Son necesarias políticas públicas que incentiven el ejercicio. Se debería poner ciertas tasas a la denominada ‘comida basura’ o ciertos refrescos, etc.”. El segundo pilar, también “clave”, es la “formación para la salud”, que debería ser de “acceso universal” en los centros educativos y en las propias familias.

“Lamentablemente, fracasamos”, ha dicho Esteban Jódar. “Las tasas de obesidad de España en los últimos 30 años ha aumentado y se reduce el número de personas activas”.

Prescripción, visado y reembolso

En el abordaje de esta enfermedad, Jódar ha observado diversas “limitaciones administrativas”. Entre ellas, ha citado “la prescripción, que siempre va por detrás de la evidencia científica, y el reembolso”.

Por su lado, Sara Artola ha hablado del visado de fármacos indicados para la diabetes: “Durante la epidemia se eliminaron tanto los visados como la supervisión de las bajas médicas, medidas que yo considero coercitivas para los profesionales clínicos. No podemos estar tan sobretutelados. Somos los decisores globales, porque tenemos la mayor información disponible”.

Gracias a la eliminación del visado, por parte de la Inspección médica, según ha indicado Sara Artola, se han podido prescribir nuevos anticoagulantes a pacientes que lo requerían, con mal control del sintrom, por ejemplo. “El objetivo ha sido evitar el riesgo de contagio en el traslado del paciente. También ha sido una medida de protección para los profesionales de Enfermería que tenían que acudir a los domicilios para hacer los controles”, ha añadido.

Interconexión entre niveles asistenciales

Otro aspecto mejorable, en opinión de Esteban Jódar, es “la interconexión entre los niveles asistenciales”. “La diabetes no es una enfermedad de Atención Primaria o Atención Hospitalaria. Se trata de un problema de salud global que amenaza a los sistemas sanitarios público y privado. El coste de esta epidemia es inasumible con el actual ritmo de progresión”.

“Esta situación daña la capacidad de adherencia del paciente, que es, junto con la inercia terapéutica, uno de los grandes demonios contra los que tenemos que luchar”.

Aumento vertiginoso de la incidencia

Por su parte, Juana Carretero ha alertado de que “en los últimos años se ha producido un aumento vertiginoso de la incidencia de la diabetes, que va ligado al incremento de la obesidad abdominal”. “Siempre hemos considerado la diabetes como una enfermedad del adulto; sin embargo, el diagnóstico cada vez lo hacemos a una edad más precoz, y casi siempre asociado a la obesidad”, ha dicho esta especialista del Servicio de Medicina Interna del Hospital de Zafra de Badajoz.

Por tanto, el principal reto que se presenta para combatir la diabetes es “modificar el estilo de vida”. “La obesidad es una enfermedad, y no un simple problema estético. La sociedad actual es muy poco consciente de este grave problema. Los médicos no hemos sabido transmitir el mensaje de la prevención. La proactividad en la salud brilla por su ausencia en todos los niveles”.

Juana Carretero también ha hecho autocrítica: “Muchas veces los profesionales no vemos la diabetes como una enfermedad crónica, sino como una simple cifra de glucemia”. La crítica también ha alcanzado a la Administración Sanitaria: “Le falta proactividad, no tiene medidas de prevención ni de diagnóstico precoz. Tampoco promueve las ciudades saludables, los hábitos saludables, etc.”.

“Una vez diagnosticada la diabetes, el paciente se enfrenta a múltiples trabas de la Administración para realizar un seguimiento correcto y para acceder a la medicación más beneficiosa”.

Complicaciones cardiovasculares

Almudena Castro ha comenzado su intervención con una frase contundente: “Me gustaría que en unos años los cardiólogos no estuviéramos en estos foros. Significaría que la diabetes se trata de tal forma que no aparecen las complicaciones cardiovasculares. Lamentablemente, en la actualidad cerca de un 80 por ciento de los pacientes de Cardiología tiene diabetes o prediabetes”.

“La complicación cardiovascular más frecuente de un paciente diabético tipo 2 es la insuficiencia cardiaca, que ha estado infradiagnosticada durante muchos años”, ha dicho la jefa de la Unidad de Rehabilitación Cardiaca del Hospital Universitario La Paz de Madrid.