El porcentaje de pacientes con sobrepeso (IMC  25-30) y obesidad (IMC30) en la consulta médica es de cerca del 60%, la mitad de los cuales son diabéticos, siendo la obesidad el principal factor de riesgo modificable de la diabetes.

El diabético obeso es un perfil de paciente que suele presentar, por su resistencia a la insulina, mayor dificultad para su control metabólico, además las personas obesos tienen una mayor predisposición a presentar a lo largo de su vida diabetes mellitus tipo II, así como otros factores de riesgo cardiovascular, como la hipertensión arterial y la dislipemia, y lesión en órganos diana ya sea macro o microvascular.

Ante el paciente anciano frágil se recomiendan ejercicios aeróbicos de intensidad moderada, caminar durante 30 o 45 minutos al  menos 5 días de la semana; las clases de natación o de ejercicios también son buenas. La actividad física ha demostrado disminuir la morbimortalidad, y mejorar la calidad de vida de los pacientes con patología cardiovascular y respiratoria crónica, osteoarticular, y sistémica. En los ancianos, mejora la funcionalidad y la calidad de vida. Y es que la alimentación saludable y la actividad física reducirían hasta el 60% de los casos de diabetes.

Los ancianos que viven solos precisan un asesoramiento  más continuado u asesoramiento más continuado, deben estar en contacto con centros de urgencia por si tienen hipoglucemias, tener un seguimiento más exhaustivo y evitar tratamientos que puedan  producir hipoglucemias. Contar con visitas semanales de una enfermera especializada que contribuya al seguimiento exhaustivo.

Dieta sana, pilar clave en la prevención

La dieta sana es un pilar fundamental para la prevención de enfermedades cardiovasculares y metabólicas, evita la obesidad y el sobrepeso, la desnutrición y mejora la autoestima y el estado mental y físico del individuo.

En realidad, para los pacientes diabéticos no hay pacientes prohibidos, pero sí deben intentar evitar los dulces y postres, panes, pastas y todo aquello preparado con harina blanca. La dieta deberá contener  un 15% de proteínas  55% de HdC Simples) 30% o menos de grasas y 30g  de fibra al día. Se aconseja asimismo la subdivisión de la alimentación en 5-6 comidas, sobre todo en los casos tratados con insulina.

El principal motivo de incumplimiento es muchas veces la falta de información y concienciación sobre la importancia de la dieta en el tratamiento  de los pacientes diabéticos, es más importante que la propia medicación. Entre las causas de falta de adherencia se hallan también las relacionadas con el tratamiento: complejidad del régimen terapéutico horario, vía de administración, dosis efectos secundarios (la más frecuente), falta de beneficio a corto plazo, coste, etc.

La enfermera es fundamental para el tratamiento de los pacientes diabéticos. Es la persona que está más en contacto con ellos y la que debe concienciar a esta población de la necesidad de realizar una correcta dieta y tratamiento. Debe aconsejar también sobre el ejercicio que tiene que realizar.

Porque trabajar de manera multidisciplinar  y con participación del personal de enfermería es importante para la promoción de estilos de vida saludables ya que su consulta constituye un entorno ideal para que a través de una valoración individualizada se detecten incumplimientos (obtener información de las causas de incumplimientos terapéuticos si se producen), se pueden realizar seguimientos sobre el grado de control de la enfermedad y ofrecer consejos sobre cómo actuar en situaciones de descontrol que el propio paciente puede solucionar (autocuidados).

Para la elaboración de este artículo se ha contado con la colaboración de los doctores especialistas en Medicina de Familia Magdalena Muro Pradillo, Santiago Fernández García, Luis Espinosa Barrientos, María Ángeles Atance Romero, Vicente Herranza  Catalán, del (C.S. Quintanar-Toledo); Fernando Villena Martín, Luis Carlos Abajo Quintana, Juan Melguizo Rodríguez, José Luis Espinosa Martínez, Rafael Tercero Padial, de Granada; Josefina Aparicio Velasco, Isabel Gómez Martínez, Teresa Barrio de Miguel, Mónica Yolanda Jara Peñacoba, de Móstoles; Luis Pablo de Benito Cordón, especialista en Medicina Interna, Sergio Abán Alique, cardiólogo y Cipriano Gascón Cuesta, Javier Minuesa Cortijo, médicos de familia y Gabriel Córdoba Navarro, de Cuenca.