Está claro que la inmunoterapia es uno de los grandes avances en oncología médica, sin embargo, todavía no es una terapia extensible a muchos pacientes. Es por ello que durante el inmunoterapiam 20 las resistencias a la misma han sido uno de los temas protagonistas. De hecho, cada vez se va ampliando más el conocimiento en esta área, pudiendo afirmar ya cuestiones como que la microbiota intestinal ayuda a determinar el éxito de la inmunoterapia frente al cáncer.

Tal y como exponía Álvaro Rodríguez-Lescure, presidente de la SEOM en este foro, “Se está empezando a constatar que algunos tipos de microbiota se asocian a muy buenas respuestas a inmunoterapias, mientras que otros tipos de flora intestinal se asocian con la falta de respuesta. Se trata de un nuevo biomarcador tumoral que se suma a los muchos que ya existen”.

Teniendo en cuenta esta afirmación, los resultados presentados en el SEOM Immunotherapy Symposium muestran que determinados aspectos como la dieta o los antibióticos pueden influir en el estado del microbioma y, por tanto, en el éxito o en las resistencias de inmunoterapia oncológica. “El hallazgo de esta relación abre la vía a numerosas perspectivas terapéuticas, como el trasplante fecal, un intercambio de bacterias en sujetos para favorecer el éxito de la inmunoterapia. Se trata de una opción muy novedosa que comienza a arrojar resultados positivos, aunque aún se está evaluando”, ha afirmado el presidente de la SEOM.

Terapias CAR-T

El otro tema protagonista de este foro han sido las terapias CAR-T, otro de los hitos en cuestión de nuevas terapias oncológicas, sobre todo para tratar cánceres de la sangre.  A este respecto también se manifestaba el presidente de SEOM, insistiendo en que si bien  “las inmunoterapias que más se está empleando ahora mismo son  las basadas en anticuerpos monoclonales, que tratan de convertir en útil y activo a nuestro propio sistema inmunitario frente al cáncer”, actualmente,  “los grandes retos se encuentran en los otros tipos de inmunoterapia, como las CAR-T, donde se extraen linfocitos del propio paciente, se procesan y reprograman externamente y se le vuelven a infundir para que ellos mismos realicen el efecto antitumoral”.

Centrándose en la cuestión de las resistencias, el experto ha explicado que existen dos tipos de mecanismos de resistencisa: las primarias, que son aquellas que presentan los tumores poco inmunogénicos que generan poca respuesta del sistema inmune; y las adquiridas que se producen en tumores que en algún momento han mostrado respuesta a la inmunoterapia pero que, por una causa desconocida, se hacen resistentes a ella.

De esta forma, la conclusión de este encuentro era que hacer frente a estos mecanismos de resistencias es uno de los grandes caballos de batalla de la oncología actual, ya que todavía existe un alto porcentaje de pacientes que no se pueden beneficiar de este tipo de terapias, pero los que sí se benefician obtienen muy buenos resultados. Para todo ello, avanzar en el conocimiento de las resistencias resulta clave.