Al principio de la pandemia no se disponía de tratamientos y eso hizo que “desde la farmacia hospitalaria se tuviera que evaluar la eficacia y la seguridad de los más demandados, pero había escasa evidencia. Ahora las cosas han cambiado y en esta segunda ola varios fármacos se han ido cayendo, queda el remdesivir y varios corticoides”, ha comentado Olga Delgado, presidenta de la Sociedad Española de Farmacia Hospitalaria, durante un coloquio online que ha organizado Executive Forum, bajo el título Gestión de la farmacia hospitalaria en el COVID-19. El encuentro ha contado con la colaboración de Takeda y de UCB.

Pero la farmacia hospitalaria no solo se tuvo que enfrentar a la falta de evidencia científica sobre algunos fármacos en pacientes con COVID-19, también durante la primera ola de la pandemia se vivieron momentos en los que había problemas de existencia de medicamentos comunes; “esto fue una situación real. No había suministro”, ha comentado Olga Delgado.

De hecho, SEMICYUC hizo unas recomendaciones de alternativas en el caso de desabastecimiento de fármacos para los pacientes que estaban intubados. En algunos centros hospitalarios se quedaron sin fármacos necesarios para la sedación y hubo que buscar alternativas para estos pacientes.

Apoyo clínico

Una de las cosas que ha destacado la presidenta de la SEFH ha sido el apoyo clínico que se ha tenido durante la pandemia. “Hemos visto cómo especialistas de otras áreas que se ponían a disposición de otras especialidades, entre las que se incluía a farmacia hospitalaria”, apunta la especialista, quien añade que esos meses se burocratizó la asistencia.

También se establecieron medidas para no hacer acopio de medicamentos, sobre todo de los que no se va a utilizar de forma inmediata. De hecho, “ahora hay un listado de medicamentos básicos para pacientes intubados, esto nos sirve a nivel hospitalario, para tener un stock mayor de estos fármacos, porque hay referencia de la primera ola”.

Otra de las situaciones en las que estuvo presente la Farmacia Hospitalaria fue en la medicalización de las naves, de pabellones, de hoteles,… que requiere una infraestructura de logística y seguridad para que llegue al paciente el medicamento que necesita.

Cambio en la dispensación

La COVID-19 ha cambiado la dispensación no presencial. Se autorizó a cada comunidad autónoma, pero el seguimiento continúa siendo competencia del servicio de farmacia dispensador. Esto ha supuesto un cambio sustancial en la atención. En este proceso ha intervenido la farmacia comunitaria, las distribuidoras farmacéuticas, voluntarios para entrega domiciliaria,…

En este contexto, la Sociedad Española de Farmacia Hospitalaria ha publicado un documento sobre Telefarmacia, donde el paciente sigue siendo el centro de atención, mejorando los resultados en salud y reforzando la seguridad de cada paciente.

La dispensación no presencial requiere colaboración con la farmacia comunitaria y es un planteamiento profundo en el que hay que trabajar. Determinar qué pacientes son candidatos y ser capaces de hacer un buen seguimiento.

Formación

Olga Delgado ha recordado la importancia que han cobrado las plataforma digitales para continuar con la formación de los estudiantes de farmacia. De hecho, se ha firmado un segundo convenio hasta junio 2021 para que puedan hacer las prácticas en el hospital.

En estos meses de la pandemia desde la SEFH han querido dar respuesta a las necesidades de investigación, con varios ensayos clínicos, como son los de profilaxis; los registros de farmacoterapia, donde se tienen ya más 15.000 pacientes, y el estudio para evaluar el etanol inhalado en estadio inicial de la COVID-19, que está reclutamiento activo.

La colaboración entre las sociedades científicas ha sido clave en el COVID, situación que ha quedado reflejada en el Congreso Nacional COVID, donde han participado 52 sociedades científicas. Ese espíritu hospitalario de colaboración continuará en el II Congreso Nacional COVID.