El asma suele afectar más a los niños que a los adultos y esto podría tener su explicación en la influencia de un neurotransmisor, la dopamina, sobre el sistema autoinmunede las personas en edades tempranas. Así se ha evidenciado en un nuevo estudio realizado con modelos murinos que relaciona una mayor susceptibilidad del sistema inmune infantil en relación al sistema nervioso. De confirmarse estos hallazgos, los resultados serían el comienzo para establecer nuevas estrategias en el abordaje del asma infantil.

La explicación de estos datos se basa en que las neuronas que producen el neurotransmisor de la dopamina tienen una comunicación directa con las células T a la hora de mejorar la respuesta inflamatoria alérgica de los pulmones. Una correlación que se ha observado en los ratones más jóvenes, ya que no ocurre así en los más longevos, lo que ha llevado a los investigadores a sugerir que esta relación celular solo es válida para el asma infantil.

El estudio, que ha sido publicado en el mes de noviembre en la revista Inmunity, demuestra que el sistema nervioso se comunica con el inmunitario, de forma que las neuronas pueden modular la inflamación de los tejidos; una actividad que parece estar relacionada únicamente con los sujetos de edades tempranas.

En palabras del autor principal del estudio, Xingbin Ai, investigador en el Hospital Brigham & Women’s y el Hospital General de Massachusetts, estamos ante “el primer estudio que revela una contribución de la comunicación de las células nerviosas T, relacionadas con la edad, con la susceptibilidad de los niños pequeños a sufrir asma”. “Si tenemos en cuenta que el asma suele aparecer en la infancia, la identificación de los mecanismos de la enfermedad en los niños puede proporcionar nuevos objetivos terapéuticos para una intervención temprana de la enfermedad”, ha añadido.

Implicación de los nervios simpáticos

El asma alérgica es una enfermedad común de las vías respiratorias caracterizada por la eosinofilia, la sobreproducción de moco, la hiperreactividad de las vías respiratorias y la remodelación de los tejidos, unas características producidas por las citocinas tipo 2 que, junto con los neurotransmisores, modulan la inflamación tipo 2.

En los pulmones, los nervios transmiten estímulos nerviosos al compartimento del músculo liso en las vías respiratorias y la vasculatura. Estos nervios se derivan principalmente de neuronas cuyos cuerpos celulares se encuentran fuera del tracto pulmonar.

En el estudio dirigido por el doctor Ai se caracterizó el desarrollo postnatal de los 3 tipos principales de nervios en el pulmón de los ratones y se llegó a la evidencia de que los nervios simpáticos pasan de un fenotipo predominantemente productor de dopamina en la vida postnatal temprana, a un productor de noradrenalina en la vida adulta.

Asimismo, demostraron que los nervios dopaminérgicos elevaron la inflamación del pulmón al comunicarse con las células T a través de la dopamina, mientras que los nervios adrenérgicos no tenían actividad inductora en este sentido. Este esquema resultó similar al comparar tejidos de pulmón y ganglios linfáticos de niños pequeños hasta 13 años de edad con los de adultos de entre 40 y 65 años.

Unos resultados que ponen sobre la mesa la evidencia de que la inervación simpática es un mecanismo que modula la inflamación del pulmón en la edad temprana, “lo que tiene implicaciones para la susceptibilidad y la etiología del asma alérgica en los niños pequeños”, subraya el doctor Ai. Por tanto, la comunicación dirigida entre los nervios simpáticos y las células T a través de la vía dopamina puede constituirse como una nueva estrategia para combatir la creciente prevalencia del asma alérgica en los niños, concluye el estudio.