La ecografía pulmonar se configura como una técnica con una sensibilidad, especificidad y fiabilidad similar y próxima al TAC.  En concreto, para la detección de lesiones al pulmón en pacientes con infección por SARS-CoV-2 (COVID-19). Así se ha expuesto en la 8ª Reunión de Ecografía Clínica de la Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI).

La ecografía pulmonar se ha situado como una herramienta de gran valor en el manejo de pacientes con infección por SARS-CoV-2. Por un lado, para valorar la afectación pulmonar. Por otro, para ajustar e individualizar el tratamiento, así como para valorar otras complicaciones asociadas a esta enfermedad.

Según los expertos participantes, la ecografía torácica presenta ventajas importantes respecto a la radiología convencional. Esta es más sensible que la exploración física y la radiografía de tórax y, en algunos casos, que el TAC de tórax, para detectar la afectación pulmonar, sobre todo en fases iniciales.

De hecho, la radiografía simple de tórax no objetiva el 70 por ciento de los casos de daño pulmonar en pacientes COVID-19.

Mayor accesibilidad de la ecografía pulmonar

Otra ventaja reseñable es que dada la disponibilidad de ecógrafos portátiles la ecografía pulmonar es aplicable en el punto de atención al paciente. Además, su pequeño tamaño y la sencillez estructural de los equipos de bolsillo hace que sea sencillo asegurar su limpieza y desinfección.

Otras ventajas son que, dada la seguridad del uso de los ultrasonidos, es la técnica ideal para utilizar en poblaciones sensibles. Por ejemplo, en gestantes, jóvenes y pacientes pediátricos. También en el seguimiento de los pacientes, sobre todo en la fase de convalecencia y post-COVID-19.

Según se expuso en la 8ª Reunión de Ecografía Clínica de SEMI, la revolución de la ecografía clínica, más que en su aplicación en nuevas patologías, vendrá por quiénes, dónde y cómo se usará.