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“La enfermedad mental no descansa en verano”, ha recordado Oriol Lafau Marchena, psiquiatra y coordinador autonómico de Salud Mental de las Islas Baleares, en esta entrevista concedida a El Médico Interactivo.

¿Cómo está siendo la evolución de las personas con trastornos psiquiátricos en esta vuelta paulatina a la normalidad?

En general, las personas con un trastorno mental están viviendo esta postpandemia o desescalada igual que el resto de la sociedad. Eso sí, hay personas con caracteres y con formas más obsesivas que lo están pasando peor. Consideran que aumenta el riesgo de contagio porque hay más contacto con posibles portadores del virus. De alguna forma, los pacientes con personalidades más obsesivas lo pasan peor. Por el contrario, otras personas tienen caracteres más distendidos y no son tan obsesivas. No dan tantas vueltas a las cosas, por lo que disfrutan cada momento de esta vuelta a la normalidad sin preocuparse demasiado.

¿Y, en concreto, los pacientes con esquizofrenia?

Los psiquiatras conocemos como trastorno mental grave no solo a la esquizofrenia, sino a otros tipos de psicosis, los TOC muy graves o los trastornos graves de la personalidad. En conjunto, no hemos observado en estos pacientes un empeoramiento de los casos ni durante la pandemia ni en la actualidad.

¿Cuáles han sido los motivos?

Las personas con un trastorno mental grave o esquizofrenia tienen el estigma de la salud mental. Durante muchos años de su vida se han mantenido en el ostracismo por la vergüenza y la culpa que genera un trastorno mental. En definitiva, ya están más cerrados a la sociedad, desgraciadamente, porque tienen la percepción de que la enfermedad mental es diferente al resto de patologías. Creen que quien padece una enfermedad de estas características tiene que estar avergonzado. Por eso surgen los famosos estigmas de salud mental, los prejuicios.

¿Ha cambiado la vida de estas personas en los últimos meses?

Están acostumbradas a vivir un poco más alejadas de la sociedad, desafortunadamente. Personas con distintos trastornos mentales graves nos cuentan que ahora el resto de la población se ha dado cuenta en este momento de lo que es vivir alejado de la sociedad, y lo difícil que es.

La cuestión es que las personas con trastorno mental ya están acostumbradas y han llevado esta situación de pandemia muy bien. Son personas muy resilientes que han sufrido mucho a nivel emocional en su vida, que han aprendido a gestionar sus propias emociones mucho más que las personas que tenemos buena salud mental, y esto les ha sido de gran ayuda.

¿Se sigue manteniendo la teleasistencia en las consultas de Psiquiatría?

Sí, ha sido uno de los cambios que ha traído la pandemia y que se mantendrá en el tiempo. Evidentemente, hemos visto que la telemedicina, la teleasistencia o la asistencia telefónica son muy eficaces. Cuando comenzó la pandemia tuvimos una gran preocupación, porque en salud mental la atención telefónica era algo inconcebible.

Resulta fundamental atender a un paciente en persona, ver sus gestos, el contacto físico; sin embargo, nos hemos dado cuenta de que hay muchos trastornos que se pueden tratar con una consulta telefónica o telemática. De esta forma, el paciente se ahorra el tiempo de desplazamiento y de espera en el centro de salud. Además, el profesional sanitario también economiza mejor su tiempo.

¿Se seguirán haciendo las consultas a distancia?

En Baleares hemos decidido mantener esas consultas telemáticas dentro de la agenda normal de los profesionales de salud mental. A determinadas personas las podemos tratar a través de consultas telefónicas, que también podemos hacer con la cámara, porque pueden ser muy efectivas.

¿En qué casos la consulta debería ser presencial?

Una primera consulta debería ser presencial, y las que no son presenciales las pacta el médico o el psicólogo con el usuario.

Durante los meses de vacaciones, ¿es conveniente que el profesional sanitario mantenga contacto con el paciente o es mejor desconectar?

La enfermedad mental es igual que cualquier otra, no es diferente. Este es el mensaje más importante que debemos hacer llegar. Igual que el cáncer no descansa en verano y no hay que dejar de hacer quimioterapia, las enfermedades de salud mental no descansan en verano; es decir, si una persona está mal en verano hay que atenderla exactamente igual que si lo hiciésemos en noviembre.

Debemos estar atentos a todas las señales que puedan hacer prever una descompensación que desemboque en una enfermedad mental. El verano no evita tener una enfermedad de salud mental; de hecho, hay publicaciones que advierten de lo contrario, que el calor pueda incluso incrementar ciertos síntomas.

¿Cómo está siendo la evolución de los pacientes con TOC durante esta época?

Hablamos de quienes ya tenían un diagnóstico previo, porque la pandemia no ha generado TOC nuevo. Se trata de una enfermedad con una base genética muy potente. El TOC no se genera por una pandemia, sino por otras circunstancias. Toda la gente que tiene trastorno obsesivo compulsivo, sobre todo el relacionado con la contaminación o el miedo al contagio, se ha encontrado frente a su gran miedo: el contagio o enfermar.

¿Han observado un incremento o empeoramiento de los síntomas?

En general, las personas con TOC han visto incrementados sus síntomas por la situación de la pandemia. Hemos estado muy pendientes de ellos, porque la gente con TOC de contaminación seguramente lo ha pasado peor que personas con otro tipo de trastornos. El TOC se caracteriza por el miedo, y hemos atravesado un periodo de bombardeo mediático para decirnos que no salgamos de casa, que usemos guantes o el empleo del gel hidroalcohólico. Para ellos se trata de una situación muy compleja.

Por tanto, ¿la vuelta a la normalidad supone un nuevo reto para ellos?

La desescalada en personas con TOC de contaminación es un momento complicado. Ya lo era durante toda la pandemia, pero es verdad que durante el confinamiento han hecho lo mismo que el resto de la sociedad. El momento de la desescalada ha sido muy crítico para ellos, porque ya ven que las personas pueden empezar a hacer cosas, y el miedo al contagio muchas veces les paraliza. En general, van un paso por detrás y tienen mucho miedo a contaminarse, a tener COVID-19, y, en definitiva, a fallecer.