A la hora de valorar la adherencia terapéutica hay que tener en cuenta que un tercio  de los pacientes toma la medicación correctamente, otro tercio lo hace ocasionalmente y el tercio restante no lo hace nunca.

Por eso, es necesario detectar los problemas para garantizar una buena adherencia terapéutica, hay que medirla y reevaluarla periódicamente.

Hay múltiples factores predictores de la falta de cumplimiento terapéutico, como son los tratamientos complejos, la aparición de efectos adversos, las enfermedades asintomáticas como las dislipemias, la falta de conocimiento de la enfermedad por parte del paciente, de confianza del paciente en el tratamiento y de las consecuencias que tiene no seguir de forma adecuada el tratamiento. A esto hay que sumar el deterioro cognitivo o enfermedad psiquiátrica, como depresión, entorno social desfavorable, inadecuada relación médico-paciente, inasistencia a las consultas, coste elevado del tratamiento.

Para detectar la falta de cumplimiento es importante evaluar estos factores mediante entrevista clínica dirigida a detectarlos y valorar si se alcanzan o no los objetivos del tratamiento. En el caso de las dislipemias si la reducción en los niveles de lípidos es la esperada.

Herramientas para seguir la adherencia terapéutica

En algunas comunidades autónomas se dispone de ciertas herramientas para seguir la adherencia terapéutica, como es el caso de Presbide, en el País Vasco. A través de Osabide, los médicos pueden trabajar para, además de prescribir, se puedan consultar los tratamientos activos de los pacientes, dejar constancia del tratamiento, su posología y tiempo de duración correspondiente.

Además se puede valorar si existen posibles interacciones con el resto de tratamientos prescritos. De esta forma, se analiza la adherencia al tratamiento. Con la receta electrónica se puede saber de un vistazo si el paciente recoge o no la medicación de la farmacia… Además, mediante la entrevista clínica y los resultados de las analíticas, se obtiene la información necesaria para conocer el grado de cumplimiento y de adherencia al tratamiento por parte del paciente.

Por su parte, en Castilla y León está Medora, un programa donde se registran todos los datos del paciente entre ellos la medicación y posología que se le pauta.

Receta electrónica

Además, con la receta electrónica se puede saber cuándo tiene que retirar la medicación y cuándo la retira, y si no coincide pues es otra de las formas de saber que no lo está haciendo bien.

Para valorar la adherencia, se cuenta con diversas opciones. Una es la utilización de cuestionarios realizados al propio paciente y el análisis del registro de dispensaciones.

También se puede recurrir a métodos directos, como es la detección de niveles de lípidos, o a los métodos indirectos, que tienen la ventaja de la sencillez y la facilidad de aplicación de la práctica clínica diaria. Se basan en la entrevista clínica e incluye la utilización de cuestionarios, como el de Batalla o el de Haynes-Sackett, Morisky-Green, que son rápidos, sencillos y aplicables en la práctica clínica.

Retirada de la farmacia

La no retirada de los fármacos de la farmacia y el recuento de la medicación también son medidas a tener en cuenta. De esta forma, se puede evaluar si la falta de cumplimiento es intencionada o no para realizar una intervención con educación e información de la enfermedad y consecuencias en la intencionada.

Del seguimiento del paciente se encarga todo el equipo multidisciplinar; el médico de Atención Primaria y el especialista, la Enfermería y la oficina de farmacia. Es necesaria una correcta colaboración y coordinación para realizar un buen seguimiento de la adherencia al tratamiento por parte del paciente.

Seguimiento de la adherencia terapéutica

También es importante el seguimiento con controles periódicos para reevaluar si las medidas de intervención han sido eficaces y su registro en historia clínica, con observaciones del motivo de no alcanzar los objetivos terapéuticos y las causas de la falta del cumplimiento.

El seguimiento puede realizarse por teléfono, con llamadas cada 15 días durante 2-3 meses y un mensaje semanal o correos electrónicos.

Un aspecto importante son las intervenciones de Enfermería y con talleres de educación para la salud, el nivel de autocuidado, la adherencia y el conocimiento de su enfermedad aumentaría en el paciente su adherencia terapéutica.

Para la elaboración de este artículo se ha contado con la colaboración de los doctores José Simón Medina Aspas, Amparo Albert Contell y Carmen Requena Marín, de Valencia; los cardiólogos Esther Recalde del Vigo y José María Basurto Hoyuelos, y los médicos de Atención Primaria Elisabeth Almendariz Blanco, Arantzazu Calderón Larrieta, Mercedes Velasco González y Roberto Rodríguez Hernández, de Bilbao; los médicos generales Carlos Vázquez Rojo, Fernando Rodríguez Mielgo, Enrique Castrillo Martínez, Manuel Díez Estrada y Maximino González Fernández, de León; María Claire Armandis Ventura, Eugenio Espinosa Mata y María Jesús Nacher Colomer, del Centro de Salud Grao, y Alfredo Eduardo Albalat Miralles, Salvador Comes Palomero, Ernest Orts Soler, Joaquín Martín Pastor y José Pascual Costa Broch.