Con motivo del Día Mundial contra las Drogas que se celebra este domingo, los expertos alertan del peligro de la adicción a estupefacientes. Actualmente, los datos de consumo en España continúan siendo elevados. Aunque lo más preocupante es que la edad de inicio de consumo de drogas se sitúa entre los 13 y 15 años.

Así, según el último estudio ESTUDES realizado por el Ministerio de Sanidad sobre el consumo de estupefacientes en la educación secundaria, el alcohol es la sustancia más consumida. Un 70,5 por ciento de alumnos lo han consumido en el último año. Por otra parte, un 30,7 por ciento consumió tabaco y un 22,2 por ciento cannabis. Además, un 19,6 por ciento de los alumnos han consumido una vez en su vida hipnosedantes (tranquilizantes y somníferos) y un 3,1 por ciento éxtasis.

La buena noticia es que se perfilan nuevos tratamientos. En concreto la neuromodulación no invasiva parece ser un tratamiento efectivo en la adicción a estupefacientes, siempre en combinación con el tratamiento psicológico y farmacológico. Cabe recordar que la estimulación magnética transcraneal es una técnica de neuromodulación no invasiva. Está indicada para el tratamiento de las Adicciones, los Trastornos Depresivos, así como para otras patologías psiquiátricas y neurológicas.

Entre las ventajas de este tratamiento no invasivo figuran sus escasos efectos adversos y el hecho de que se aplique de forma ambulatoria. La duración media de cada sesión es de unos 30 minutos.   Esta actualmente se utiliza en el Instituto Brain 360 con nuevos resultados.

Covid y adicción a estupefacientes

Otra de las cuestiones de actualidad es la información sobre nuevos estudios que relacionan el Covid con la adicción a estupefacientes. En concreto, según detalla Centers for Disease Control and Prevention (CDC) los ciudadanos que padecen afecciones médicas subyacentes como el Trastorno por Uso de Sustancias y enfermedades pulmonares crónicas, enfermedades hepáticas crónicas o afecciones cardíacas graves, tienen un mayor riesgo frente a la COVID-19.

Los efectos psicológicos del consumo de estupefacientes son múltiples. Por ejemplo, afectaciones en la memoria, la concentración y el aprendizaje. Además, también pueden manifestarse distintos trastornos psiquiátricos como ansiedad y depresión. Incluso, se pueden desarrollar patologías severas como la Esquizofrenia y Psicosis, entre otras.