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La estimulación cerebral profunda es eficaz y segura para los pacientes con trastorno obsesivo compulsivo (TOC), especialmente en los casos resistentes al tratamiento. Es una de las conclusiones del artículoDeep Brain Stimulation Improves Treatment-Refractory Obsessive Compulsive Disorder’, publicado en First Word Pharma. Las conclusiones de este estudio se han presentado en el Congreso del Colegio Europeo de Neuropsicofarmacología.

Ilse Graat, del Centro Médico de la Universidad de Ámsterdam y la Universidad de Ámsterdam (Países Bajos), ha comentado que “diversos pequeños ensayos clínicos han demostrado que la estimulación cerebral profunda es eficaz en pacientes con TOC refractario, si bien la experiencia clínica todavía es limitada”.

Estrategias terapéuticas de segunda línea

En la actualidad, existe una gran variedad de opciones terapéuticas para tratar el TOC, aunque un alto porcentaje de pacientes no consigue controlar bien los síntomas. En muchas ocasiones los expertos deben recurrir a estrategias terapéuticas de segunda línea para estas personas.

El estudio de Ámsterdam incluye los datos de una cohorte clínica de 70 pacientes con trastorno obsesivo compulsivo resistente al tratamiento que recibieron estimulación cerebral profunda de la extremidad anterior ventral de la cápsula interna.

El seguimiento de estas personas ha sido de doce meses, en los que se han analizado las medidas de síntomas de TOC, depresión, ansiedad y efectos adversos en puntos de tiempo fijos.

Según Ilse Graat, después de un año de estimulación cerebral profunda se ha observado una reducción del 40% de los síntomas del TOC. Asimismo, los síntomas de ansiedad y depresión han registrado una disminución cercana al 50%. Entre los efectos adversos, los expertos han apuntado los síntomas transitorios de hipomanía, los trastornos del sueño y la impulsividad.

Elección de pacientes

El estudio también ha servido para definir elementos predictores que podrían optimizar la selección de pacientes. Así, las personas con TOC de inicio tardío consiguen una mayor reducción de los síntomas del trastorno. Por su parte, los pacientes con un trastorno de personalidad comórbido se asocian a una menor reducción de los síntomas del TOC. No obstante, los investigadores no han podido predecir de forma significativa la respuesta de la estimulación cerebral profunda.

En este sentido, Ilse Graat ha indicado que “la percepción de la enfermedad ha sido el único predictor significativo de la respuesta individual”. En concreto, le ha adjudicado una valor predictivo positivo del 84,4% y un valor predictivo negativo del 44%.

“Los factores clínicos y demográficos aún no pueden predecir el resultado de una manera que sea clínicamente relevante y no deben usarse para excluir a los pacientes del tratamiento con estimulación cerebral profunda”, ha concluido Graat.