La exhalación del humo podría ser una vía de contagio del coronavirus. En el Día Mundial sin Tabaco, que se celebra este 31 de mayo, los profesionales sanitarios recuerdan a la población que el hábito de fumar no solo no protege de la COVID-19, sino que podría favorecer el contagio. Alvar Ocano, gerente médico del grupo asegurador Aegon, ha explicado que el coronavirus se transporta a través de las gotitas de Flügge: “Cuando una persona fumadora exhala el humo, existe riesgo de que expulse partículas infecciosas que alcancen a alguna persona que se encuentre a menos de dos metros de distancia e incluso que contaminen una superficie”.

Aparte de la exhalación del humo, Ocano también se ha referido a que en la calle todos estamos “más expuestos a superficies contaminadas y el simple gesto de dar una calada puede trasmitir los gérmenes a la boca sin ser plenamente conscientes de ello”. Para este facultativo, ahora es el mejor momento para dejar de fumar, teniendo en cuenta que el empleo de la mascarilla es obligatorio en lugares donde no se puede mantener la distancia de seguridad.

Estudios

Desde Aegon se ha hecho un repaso de diversos estudios que asocian la nicotina a una menor incidencia del virus. Otros trabajos afirman que los fumadores son más vulnerables ante la COVID-19. “A pesar de encontrar diversidad de opiniones al respecto, como en toda enfermedad existen factores de riesgo que podrían agravar la sintomatología común. En el caso del coronavirus, patologías como diabetes, obesidad, asma, afecciones cardíacas o enfermedades respiratorias son tan solo algunos de los factores que pueden aumentar la probabilidad de padecer la enfermedad. Los estudios disponibles hasta la fecha señalan que los fumadores tienen mayor riesgo de desarrollar síntomas graves, e incluso fallecer, a causa de la COVID-19”.

“No podemos saber a ciencia cierta la relación entre la nicotina y el coronavirus, lo que sí tenemos claro es que el consumo de tabaco genera que las personas sean más propensas a padecer patologías respiratorias como el EPOC, neumonía, bronquitis o cáncer de pulmón y, en línea con esto, también puede incrementar la gravedad de la COVID-19. Por otra parte, hay que recordar que al fumar se inhalan muchos compuestos, como el monóxido de carbono, algunos de los cuales desplazan al oxígeno en su transporte por la sangre, algo que agravaría los padecimientos respiratorios, como la neumonía”, ha explicado Alvar Ocano.

Aerosoles

Por su lado, Fernando Simón, director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias, ha señalado que no tiene “ninguna información” que le permita decir que “quitarse la mascarilla para fumar vaya a hacer que esta persona vaya a inhalar el virus, porque el virus no se transmite por aerosoles”. En cualquier caso, el principal mensaje que ha querido dejar es que “fumar es malo”. Asimismo, desde el Ministerio de Sanidad se han señalado los peligros que supone el consumo de tabaco, las prácticas comerciales de las empresas tabacaleras y las actividades de la Organización Mundial de la Salud (OMS) para luchar contra la epidemia de tabaquismo.

Prevención del tabaquismo

La Organización Médica Colegial (OMC), por su parte, ha alertado de la gravedad de la COVID-19 en fumadores. En este Día Mundial Sin Tabaco 2020 el lema elegido es ‘Proteger a los jóvenes de la manipulación de la industria y evitar que consuman tabaco y nicotina’. Serafín Romero, presidente de la OMC, ha hablado de la necesidad de “proteger a los jóvenes de la manipulación de la industria que intenta plantear un escenario de alternativa saludable, en una población diana” que favorece “el inicio del consumo”.

“Los datos anuales nos horrorizan. Si fuéramos emitiendo en directo los 56.000 fallecidos al año con causas relacionadas por el tabaco nos quedaríamos perplejos”, ha añadido Serafín Romero, durante un encuentro organizado por el Comité Nacional para la Prevención del Tabaquismo (CNPT) y el Consejo General de Colegios Oficiales de Médicos (CGCOM).