Un estudio de varias décadas de duración sobre adultos jóvenes que viven en el Reino Unido ha descubierto tasas más elevadas de síntomas de enfermedad mental entre los expuestos a niveles más altos de contaminantes atmosféricos relacionados con el tráfico, en particular los óxidos de nitrógeno, durante la infancia y la adolescencia.

Los resultados, que publicados en la revista ‘JAMA Network Open’, revelan que cuanto mayor es la exposición de un individuo a los óxidos de nitrógeno durante la infancia y la adolescencia, más probable es que muestre algún signo de enfermedad mental en la transición a la edad adulta, a los 18 años, cuando la mayoría de los síntomas de enfermedad mental han surgido o empiezan a surgir.

En este estudio, la contaminación atmosférica, un neurotóxico, resultó ser un factor de riesgo de enfermedad mental más débil que otros riesgos más conocidos, como los antecedentes familiares de enfermedades mentales, pero con la misma fuerza que otros neurotóxicos que se sabe que perjudican la salud mental, en particular la exposición al plomo en la infancia.

Implicación de los óxidos de nitrógeno

Los investigadores midieron la exposición a los contaminantes atmosféricos -sobre todo a los óxidos de nitrógeno (NOx), un contaminante gaseoso regulado, y a las partículas finas (PM2,5), un contaminante en forma de aerosol regulado con partículas en suspensión de menos de 2,5 micras de diámetro- modelando la calidad del aire en torno a los hogares de los miembros del estudio a los 10 y 18 años de edad mediante modelos de dispersión del aire de alta calidad.

Se descubrió que el 22% de los miembros del estudio estaban expuestos a NOx que superaban las directrices de la OMS, y el 84% estaban expuestos a PM2,5 que superaban las directrices.

El equipo de investigación, con sede en Duke y King’s IoPPN, también evaluó la salud mental de los participantes a los 18 años. Los síntomas asociados a diez trastornos psiquiátricos diferentes –dependencia del alcohol, el cannabis o el tabaco; trastorno de conducta y trastorno por déficit de atención/hiperactividad; depresión mayor, trastorno de ansiedad generalizada, trastorno por estrés postraumático y trastorno de la conducta alimentaria; y síntomas de trastorno del pensamiento relacionados con la psicosis– se utilizaron para calcular una única medida de salud mental, denominada factor de psicopatología, o ‘factor p’.

Diferentes características según los barrios

En este estudio, los investigadores también evaluaron las características de los barrios de los niños para tener en cuenta las condiciones desfavorables del barrio que se asocian con niveles más altos de contaminación atmosférica y un mayor riesgo de enfermedad mental, como la privación socioeconómica, el deterioro físico, la desconexión social y la peligrosidad.

Aunque los niveles de contaminación atmosférica eran mayores en los barrios con peores condiciones económicas, físicas y sociales, el ajuste de los resultados del estudio en función de las características del barrio no alteró los resultados, como tampoco lo hizo el ajuste en función de los factores individuales y familiares, como los problemas emocionales y de conducta en la infancia o la situación socioeconómica de la familia y los antecedentes de enfermedad mental.

Pruebas anteriores sugieren que la exposición a los contaminantes atmosféricos puede provocar inflamación en el cerebro, lo que puede conducir a dificultades para regular los pensamientos y las emociones.