La Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR) alerta de que la exposición crónica a contaminación urbana aumenta la probabilidad de muerte por COVID-19. Así se desprende de un nuevo trabajo titulado “Big Data, contaminación y COVID-19”. La autora del mismo es Ane Uranga Echeverria, neumóloga y miembro del PII (Programa de Investigación Integrado) en infecciones respiratorias de SEPAR.

En concreto, se constata que la exposición crónica a contaminación urbana aumentada a 10 µg/m3 de PM10 eleva un 10,5 por ciento la probabilidad de muerte por COVID-19. En el caso del NO2, por cada incremento de 10 μg/m3 (media anual) la probabilidad aumenta un 35.7 por ciento para la exposición crónica y un 62.9 por ciento para la exposición aguda. Es por ello que el trabajo concluye que preguntar al paciente con COVID-19 por su lugar de residencia debería ser obligado en la historia clínica para valorar su pronóstico.

Exposición crónica a contaminación

Existe suficiente evidencia que relaciona la exposición crónica a contaminación con una neumonía por COVID-19 de peor pronóstico. En esta investigación, se incluyeron ingresos por neumonía SARS-CoV-2 en el primer pico epidémico de COVID-19 (febrero-mayo 2020). Para ello, se utilizó un modelo matemático para estimar el nivel diario de contaminante en cada código postal. Todo ello en función de las coordenadas geográficas y la altitud de las estaciones de medición. Así, se determinó la exposición crónica en 2019 y la aguda como la exposición en los 7 días anteriores al ingreso.

Tras realizar ajustes por edad, sexo y comorbilidades, se ha visto que un incremento a largo plazo de la exposición a partículas contaminantes como las PM10 y el dióxido de nitrógeno (NO2) empeora el pronóstico de los pacientes con COVID-19. Incluso, produce más riesgo de muerte por COVID-19.

Pese a ello, la aplicación de este modelo se limita por ahora al ámbito de la investigación. “La clínica va muy por detrás de toda la tecnología. La transformación digital y la verde van de la mano, pero la clínica aún va por detrás. Hay que tener en cuenta que este tipo de estudios son muy laboriosos, ya que se deben introducir numerosas variables clínicas, analíticas y radiológicas de los pacientes”, concluía la experta.