La supresión de los niveles de testosterona circulantes es el tratamiento de elección más utilizado en los pacientes con cáncer de próstata con enfermedad metastática. El tratamiento hormonal con análogos de LHRH es la opción más utilizada.

La Asociación Europea de Urología (EAU) recomienda el tratamiento hormonal en los pacientes con enfermedad metastática M+ y/o N+ (grado de recomendación A), en algunos pacientes con enfermedad localmente avanzada (paciente sintomático, PSA > 25-50 ng/ml y PSA-DT < 1 año) o como adyuvancia a la radioterapia (grado de recomendación A) y en la enfermedad localizada de alto riesgo como neoadyuvancia y concomitancia a la radioterapia (grado de recomendación A).

Por su parte, la guía de práctica clínica del National Comprehensive Cancer Neetwork (NCCN) añade a las anteriores recomendaciones la utilización en la enfermedad localizada de riesgo intermedio como neoadyuvancia y concomitancia a la radioterapia.

En la práctica clínica habitual, los fármacos más empleados son leuprorelina o triptorelina en dosis para cadencia de tratamiento semestral. En líneas generales, de cada tres pacientes, en dos se utiliza leuprorelina y uno sigue tratamiento con triptorelina. La pauta es leuprolerina semestral 45 mg/sc, Eligard semestral.

Primeras pautas

Los especialistas indican que comienzan el tratamiento con la dosis semestral de Eligard, y no consideran necesario el cambio de análogo. No obstante, si se observa que no hay respuesta de los niveles de PSA o no se reduce la testosterona a niveles en rango de castración, se busca otra alternativa.

Hay que recordar que normalmente se emplean los análogos de LHRH, a no ser que aparezcan efectos secundarios destacados o que el paciente lo prefiera, en ese caso se realiza la orquiectomía subalbugínea.

Así, dependiendo del caso clínico, de la indicación, del resultado y de la evolución y también de los acontecimientos adversos versus el beneficio que le vaya a aportar al paciente, se puede optar por utilizarlos de forma continua o discontinua. No es lo mismo tratar a un paciente en pre radioterapia, acompañando la radioterapia, un bajo riesgo o un alto riesgo, un paciente mayor con cáncer de próstata metastásico hormonosensible…

Una opción de tratamiento es el uso intermitente de los análogos de la LHRH intentando mantener el control de la enfermedad avanzada en las fases que se administra el fármaco, y disminuir los efectos secundarios (sofocos y disfunción eréctil, sobre todo), mejorando la calidad de vida en las fases en las que no se administra.

Eficacia

En cuanto a la eficacia, potencia y rapidez de acción no hay diferencias significativas en los distintos análogos de LHRH. Los dos más utilizados, Eligard y Decapeptyl, mantienen eficacias similares. No obstante, sí que hay aspectos a tener en cuenta a la hora de decantarse por uno u otro, como es el poder utilizar dosis semestrales frente a otras alternativas que implican mayor número de aplicaciones anuales.

La posología de la leuprorelina semestral subcutánea resulta mucho más cómoda a los pacientes y la preferían a otros análogos de administración trimestral o intramuscular.

La mayoría de los estudios han demostrado una equivalencia entre los productos con respecto a la eficacia y la seguridad, excepto una cierta variabilidad debida al propio diseño de los estudios o en algunos casos a que el estudio fuera o no financiado por un laboratorio que fabrica uno de los productos comparados…

Liberación prolongada

En el caso de la leuprorelina semestral (Eligard), su liberación prolongada a lo largo de los seis meses de su administración permite unos niveles más estables y una supresión duradera sin los altibajos al final de los tres meses y a cada inyección en el caso de las trimestrales…

Su administración subcutánea, en vez de intramuscular, evita los acontecimientos adversos en el sitio de la inyección en los pacientes anticoagulados o/y antiagregados, lo que permite así tratar a un abanico de pacientes más amplio.

Administración

A la hora de pautarlo hay que informar al paciente y al personal de enfermería que se lo vaya a poner de la importancia de seguir las instrucciones de preparación para conseguir la eficacia óptima esperada del producto, evitando así supuestos escapes, que, en realidad, son evitables.

En términos generales, y valorando los diferentes estudios que comparan análogos de la LHRH, no parecen existir diferencias en lo que respecta a alcanzar niveles de supresión es testosterona por debajo de 50 ng/dl, prácticamente en el 93-99% de los pacientes, con independencia de la posología, mensual, trimestral, semestral. En más del 90% de los pacientes se consigue una reducción significativa de los niveles de PSA.