Los recortes y el deterioro de la Sanidad Pública,  han sido y continúan siendo el principal incentivo para el crecimiento del sector privado, y por eso es una de las estrategias utilizadas para favorecer la privatización. Este es uno de los argumentos que la Federación de Asociaciones para la Defensa de la Sanidad Pública (FADSP) defiende en su sexto informe sobre la privatización sanitaria de las Comunidades Autónomas.

Entre los datos más destacados del mismo, están que vuelven a ser Madrid, Cataluña y Baleares las tres comunidades autónomas con mayor grado de privatización, como viene ocurriendo desde 2016. En el otro lado de la balanza, las autonomías con menor grado de privatización son Andalucía, Castilla la Mancha  y Extremadura, que también repiten posiciones. A este respecto desde FADSP puntualizan que “conviene tener en cuenta que la privatización ha aumentado en todas las CC.AA y que el resultado y las movimientos en la clasificación solo recogen la mayor o menor intensidad que ha alcanzado en cada comunidad autónoma en concreto”.

Igualmente, señalan que en el caso de Andalucía es importante mencionar que “los datos son anteriores al último cambio de gobierno en esta comunidad autónoma, cuyo nuevo gobierno parece inclinarse por un aumento significativo del sector privado, y que el impacto de los cambios de políticas en la  misma solo serán visibles en el Informe del año próximo”.

Un proceso continuado

En el mismo recuerdan que la privatización de la Sanidad es un fenómeno creciente y que ha sido más acuciante en los últimos diez años, en los que el gasto sanitario privado se ha incrementado notablemente, pasando el 24,6 por ciento del gasto sanitario total al 29,2 por ciento. Paralelamente se ha producido  una bajada continuada de los presupuestos destinados a la Sanidad Pública, que han pasado de ser el 6,78 por ciento del PIB en 2009 al 6,23 por ciento en 2017.

Igualmente, el informe señala que se ha producido una derivación creciente de los fondos públicos al sector privado deteriorando  la Sanidad Pública,  favoreciendo la búsqueda en el sector privado de las prestaciones que no se consiguen en la Sanidad Pública. Según el texto esto podría explicar,  por ejemplo, que los seguros privados sanitarios sean los que han tenido un mayor crecimiento ( en 2016, el 3,6 por ciento y el 5,07 por ciento en 2017) con un total de 11,51 millones de afiliados este último año, y lo mismo ha sucedió con el gasto de bolsillo que paso de ser el 19,5 por ciento del gasto sanitario total en 2009 al 24,2 por ciento en 2017.

Pese a esta tendencia al crecimiento, la FADPS concluye con el caso concreto de Valencia, en el que  se ha producido la reversión del