La fatiga pandémica se asocia a problemas de insomnio, según la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR). Esta sociedad científica ha analizado esta problemática con motivo del Día Mundial del Sueño 2021, que se celebra el 19 de marzo. La World Sleep Society ha elegido como lema para este año ‘Sueño regular para un futuro saludable’.

La menor exposición a la luz solar ha conducido a una mala regulación de la melatonina, hormona que regula los estados de sueño y vigilia, ha indicado la SEPAR.

Además, muchas personas afectadas por las restricciones, problemas laborales, económicos, de conciliación o tener un familiar enfermo han sufrido insomnio de conciliación, mantenimiento o de despertar precoz. Para combatir estos problemas, los neumólogos han recomendado “salir a pasear y hacer ejercicio de forma segura. También mantener los horarios de sueño y de comidas, con una cena ligera. Asimismo, se deben evitar las pantallas a última hora”.

Aspectos negativos de la fatiga pandémica

Olga Mediano, neumóloga y coordinadora del Área de Apnea del Sueño de SEPAR, ha indicado que “la fatiga pandémica conlleva un aspecto negativo y es que la ciudadanía deja de buscar información relacionada con la COVID-19 y, además, se produce una relajación con las medidas necesarias para prevenirla. Muchas personas dejan de cumplir las medidas como hacían al principio”.

El impacto de la fatiga pandémica se manifiesta con síntomas como la irritabilidad, los dolores de cabeza o la ansiedad. También la depresión y numerosos trastornos del sueño.

“Los adolescentes y jóvenes se encuentran más afectados por la fatiga pandémica, porque tienen menor tolerancia a las restricciones”, ha dicho Olga Mediano. Además, “la pandemia ha acrecentado el miedo a resultar infectado entre las personas que tienen más enfermedades concomitantes, se asustan más. Estas sensaciones las puede sufrir cualquiera, incluso nosotros mismos, los sanitarios”.