Los hombres desarrollan la fibrilación auricular, aproximadamente una década antes que las mujeres en promedio, y el sobrepeso es un factor de riesgo importante, según un gran estudio publicado en ‘Circulation‘, la revista de la Asociación Americana del Corazón.

En la fibrilación auricular, las cámaras superiores del corazón, o aurículas, tiemblan en lugar de latir para mover la sangre con eficacia. La fibrilación auricular no tratada aumenta el riesgo de muerte relacionada con el corazón y está relacionada con un riesgo cinco veces mayor de accidente cerebrovascular. En la nueva investigación, tener la enfermedad más que triplicó el riesgo de muerte de una persona.

“Es fundamental comprender mejor los factores de riesgo modificables de la fibrilación auricular”, dice la autora del estudio, Christina Magnussen, especialista médica en Medicina Interna y Cardiología en el Centro Universitario del Corazón en Hamburgo, Alemania. “Si las estrategias de prevención tienen éxito en dirigirse a estos factores de riesgo, esperamos un descenso notable en la fibrilación auricular de nueva aparición”, añade, señalando que eso llevaría a una menor enfermedad, menos muertes y menores costos relacionados con la salud.

Los investigadores revisaron los registros de 79.793 personas (de entre 24 y 97 años) en cuatro estudios comunitarios en Europa. Los participantes no tenían fibrilación auricular al principio. Las evaluaciones posteriores de su salud, con un periodo de seguimiento medio de 12,6 a un máximo de 28,2 años, mostraron que el 4,4 por ciento de las mujeres y el 6,4 por ciento de los hombres habían sido diagnosticados con la afección.

Los investigadores detectaron que las tasas de diagnóstico de fibrilación auricular aumentaron cuando los hombres tenían 50 años o más y las mujeres tenían 60 años o más, y que aproximadamente el 24 por ciento de hombres y mujeres a la edad de 90 años desarrollaron la enfermedad. El inicio estuvo vinculado a mayores niveles en sangre de proteína C reactiva (marcador de inflamación) en hombres; y
los nuevos casos de fibrilación auricular subieron más en hombres que mujeres con aumentos en el índice de masa corporal (IMC): 31 por ciento en hombres y 18 por ciento en mujeres.

Controlar el sobrepeso y la obesidad en los hombres, fundamental

“Recomendamos la reducción de peso para hombres y mujeres”, afirma Magnussen. “Como el índice de masa corporal elevado parece ser más perjudicial para los hombres, el control del peso parece ser esencial, especialmente en los hombres con sobrepeso y obesos”, agrega.

Los investigadores se sorprendieron al descubrir que un mayor colesterol total, un factor de riesgo para las enfermedades del corazón, redujo el riesgo de desarrollar fibrilación auricular, especialmente en las mujeres, aunque no está claro exactamente por qué sucede.

Debido a su diseño, el estudio no pudo arrojar luz sobre los factores fisiopatológicos que causan diferencias sexuales en el riesgo de fibrilación auricular. Los autores también señalan que la fibrilación auricular pudo haber sido sub-diagnosticada al inicio del estudio y los registros posteriores pueden no reflejar todos los casos. Las fortalezas de la investigación son evaluar la enfermedad en la población general y detectar cómo les fue a las personas durante largos periodos.

Dado que los participantes del estudio fueron del norte y el sur de Europa, los hallazgos probablemente se aplicarán a otras poblaciones caucásicas, pero no pueden generalizarse a otros grupos, considera Magnussen. Sin embargo, dado que el índice de masa corporal en el estudio fue un factor de riesgo tan fuerte para la fibrilación auricular, es probable que también sea impactante en otros grupos, agrega.

Según las estadísticas de la Asociación Americana del Corazón, entre 2,7 y 6 millones de estadounidenses viven con fibrilación auricular, y se espera que más de 12 millones tengan la patología en 2030. Los factores de riesgo incluyen índice de masa corporal, presión arterial sistólica, colesterol total, diabetes, fumar, consumo de alcohol, ataque cardiaco o accidente cerebrovascular previo y presencia de enfermedad cardiaca.