El microbioma intestinal puede reducir o aumentar la gravedad de la infección por norovirus en función del lugar a lo largo del intestino donde se asienta el virus, según un nuevo estudio de la Facultad de Medicina de la Universidad de Washington en St. Louis (EEUU)

El estudio, publicado en la revista “Nature Microbiology” , sugiere nuevas rutas para posibles terapias para la infección por norovirus. Los colaboradores han incluido investigadores de la Universidad de Florida, la Universidad de Michigan y la Facultad de Medicina de la Universidad de Yale.

La autora principal y profesora en la Universidad de Washington, la doctora Megan T. Baldridge, ha indicado que “actualmente no existen tratamientos para el norovirus, que se propaga muy fácilmente a través de la transmisión fecal-oral y estamos tratando de entender cómo la flora intestinal interactúa con el norovirus en un esfuerzo por buscar nuevas estrategias terapéuticas”, añade.

Los investigadores han explicado que, durante los estudios en modelos experimentales, descubrieron que las bacterias intestinales normales aumentaban la gravedad de la infección viral en el intestino delgado inferior, lo que está en línea con el trabajo anterior de campo.

Pero simultáneamente, la flora intestinal bloqueaba o inhibía la infección viral en el intestino delgado superior. En otras palabras, la microbiota intestinal puede tener efectos totalmente opuestos sobre la infección por norovirus dependiendo de la ubicación de la infección a lo largo de la longitud del intestino, han completado.

“Estos resultados fueron una gran sorpresa para nosotros”, ha reconocido Baldridge. “Hemos demostrado que diferentes partes del intestino pueden mostrar respuestas totalmente diferentes a este tipo de infección. Nuestra investigación revela que no podemos ver el intestino de forma homogénea que responde a la infección de manera uniforme”, ha afirmado.

Los ácidos biliares, anticuerpos
Baldridge y su equipo ha encontrado también que la diferencia en la respuesta era impulsada por los ácidos biliares, que estimulaban el sistema inmunitario para responder a la infección en el intestino delgado superior, pero no en el inferior. Los investigadores determinaron que los ácidos biliares en esa región del intestino activaron el interferón III, una de las defensas antivirales clave del organismo a nivel intestinal.

“Los ácidos biliares están poderosamente regulados por bacterias en todo el intestino, pero no se conocía que podrían preparar el intestino para generar una respuesta inmune contra los virus intestinales”, ha apuntado. Baldridge. Esta complejidad de las interacciones entre la flora intestinal y los ácidos biliares podría explicar parte de la variabilidad observada en las infecciones por norovirus. Algunas personas enferman extremadamente con este virus; otros no desarrollan síntomas en absoluto.

“Las diferentes formas en que las personas responden a las infecciones virales podrían estar relacionadas con su flora intestinal individual”, ha sugerido Baldridge,. “Las diferencias sutiles a lo largo del intestino podrían terminar teniendo efectos diferentes sobre cómo el intestino percibe el virus y responde ante él”, ha apuntado.

La investigadora también ha afirmado que esto cambia la forma de investigar estrategias para protegerse o tratar la infección por norovirus. Podrían buscarse formas de expandir la señalización del interferón, observada solo en el intestino delgado superior de modo que se extienda a lo largo de todo el intestino, por ejemplo.

De esta forma, ella y su equipo están planteando más estudios para ayudar a investigar si puede haber formas de manipular el ambiente intestinal, a través de los ácidos biliares o el microbioma mismo, para estimular el sistema inmune de manera que pueda detener la infección por norovirus.