¿Qué importancia tiene la gota como patología?

La gota es una enfermedad producida por la alteraciones del metabolismo del ácido úrico, dando lugar a un aumento de los niveles en plasma, y que de forma mantenida durante años se producen depósitos en las articulaciones, apareciendo cuadros de artritis agudas muy dolorosas que con el tiempo se convierten en frecuentes, incluso pueden derivar a un artropatía crónica si no se tratan. Pueden aparecer entonces depósitos de ácido úrico variables que son los llamados tofos gotosos. Es una patología reumatológica  que se atiende en Reumatología y AP. Es una patología que no compete a  las Unidades del Dolor.

¿Cuál es el abordaje óptimo en el tratamiento del dolor de esta patología?

El tratamiento tiene dos vertientes, el de los episodios de artritis aguda, que se realiza con antiinflamatorios, colchicina o corticoides, incluso en infiltraciones, y que son muy efectivos de duración corta hasta que se resuelve la artritis. En segundo lugar, tenemos el tratamiento etiopatogénico y preventivo basado en normalizar los niveles de ácido úrico con medicamentos que disminuyen su producción y/o favorecen su eliminación renal. Igualmente, son importantes las recomendaciones dietéticas de restricción calórica, el consumo de alcohol y las dietas hiperproteicas. Adicionalmente, la gota se relaciona con mayor presencia de síndrome metabólico (obesidad, hipertensión, diabetes e hipercolesterolemia), que también se debe de abordar.

Los resultados de la investigación demuestran, según los expertos, la necesidad de crear más concienciación sobre una enfermedad que aumenta hasta dos veces el riesgo de mortalidad prematura cuando no está controlada.

Estudio sobre la percepción de la gota

El estudio de investigación "La percepción de la Gota en España", realizado por Grünenthal y la Liga Reumatológica Española (LIRE), ha sacado a la luz el desconocimiento por parte de la población española sobre la gota, las diferencias de percepción entre comunidades autónomas y la necesidad de crear más concienciación sobre una de las enfermedades que más ha aumentado su incidencia en países industrializados en el último siglo.

Una de las principales conclusiones del estudio es que solo el 56,7% de los encuestados ha calificado la gota como una enfermedad, un porcentaje aún menor en los hombres (53,8%), aunque ellos están afectados en mayor medida. Casi la mitad, 4 de cada 10 participantes, la ha definido como un "dolor intenso asociado a malos hábitos de alimentación", una percepción que demuestra que la gota sigue siendo una enfermedad estigmatizada, que se considera auto infligida por los malos hábitos de vida.

Durante la presentación, Ana Esquivias, directora del Departamento Médico de Grünenthal, comentó: “La gota es una enfermedad crónica cuyo diagnóstico, tratamiento y control adecuado de los niveles de ácido úrico puede incluso permitir su curación; para ello, es vital la implicación del propio paciente en el seguimiento de su enfermedad”. Por su parte, el vicepresidente y secretario General de la LIRE, Fernando Vega, aseguró que la gota es una enfermedad a la que se le ha dado “muy poco cariño” en el ámbito médico y social: “Apenas existen estudios sobre ella y socialmente prevalece una idea muy equivocada de lo que es y de las consecuencias que puede tener en la salud en el medio/largo plazo”.

Precisamente, las falsas creencias que rodean a esta enfermedad han quedado de manifiesto en los resultados de este estudio como el alto porcentaje, de un 42% de la población, que piensa que la gota es incurable o desconoce si lo es o no, un porcentaje que asciende a más de la mitad entre los españoles de 30-34 años.

Según la segmentación realizada por comunidades autónomas en el estudio, los canarios y los valencianos son los más concienciados sobre las consecuencias de la gota a largo plazo. En el caso de Canarias, el 57,3% de la población reconoce que influye en la pérdida de la calidad de vida, un porcentaje bajo, pero algo superior al 49,4% de media nacional. Esta cifra en el caso de la Comunidad Valenciana es de 56,7%. En el otro extremo están Cataluña, Navarra y La Rioja, con porcentajes situados entre el 41 y el 42%. En relación a las revisiones médicas, los canarios vuelven a ser los más concienciados sobre su salud con un 92,5% de la población que reconoce realizarse todas las pruebas. En el otro extremo se encuentran los andaluces y cántabros que, sin embargo, también tienen un porcentaje de seguimiento alto con un 81 y 80% respectivamente. El aspecto negativo lo ofrece el control sobre los niveles del ácido úrico, ya que solo un 2,7% de las personas que hacen seguimiento a un valor concreto, lo hacen sobre este dato.