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Los pacientes con enfermedades respiratorias crónicas, como el asma, que frecuentemente coexiste con la rinitis alérgica, no tienen mayor riesgo de infectarse por la COVID-19, como han aseverado diversos especialistas en el simposio virtual ‘Aspectos prácticos para la asistencia de pacientes con asma durante la pandemia’, organizado por la Cátedra INSPIRA-UAB (INStituto Para la Investigación de Neumología de la Universidad Autónoma de Barcelona) y la Fundació Catalana de Pneumologia (FUCAP).

Vicente Plaza, director del Servicio de Neumología del Hospital de la Santa Creu i Sant Pau de Barcelona, ha comentado que, “si bien la evidencia aún no es definitiva”, todo apunta a que tener alergia o asma no predispone a padecer la COVID-19, ni tampoco a fallecer por esta infección”.

La última edición de la Guía Española para el Manejo del Asma (GEMA 5.0), elaborada por la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR), subraya que no existe evidencia que constate que los tratamientos empleados en el tratamiento de mantenimiento del asma, particularmente los glucocorticoides inhalados (GCI), empeoren el pronóstico de la COVID-19. Por ello, . En esta Guía, incluso en una exacerbación asmática.

Recomendaciones de prevención

En su intervención, Javier Domínguez, del Servicio de Alergología del Hospital Universitario La Paz de Madrid, ha hablado de la prevención de infección por coronavirus en las unidades de función pulmonar de los diferentes ámbitos asistenciales, tal y como están recalcando las sociedades científicas. Como ha recordado, la tasa de profesionales sanitarios infectados es altísima, lo que supone un riesgo para sí mismos y les convierte en vectores de transmisión.

También la guía GINA (Global INitiative for Asthma) recomienda a la persona asmática infectada por COVID-19 que mantenga su medicación habitual. Entre las medidas preventivas, destaca que se debe evitar el uso de nebulizadores para minimizar el riesgo de transmitir la infección a otras personas.

Interacciones del tratamiento

En el simposio virtual ha intervenido el farmacéutico Noé Garin, del Hospital de la Santa Creu i Sant Pau de Barcelona, quien ha indicado que por el momento no hay un tratamiento consensuado, sino que los médicos están empleando fármacos en función de una evidencia muy limitada que se está actualizando constantemente. Además, ha recomendado que siempre se valore el riesgo-beneficio del uso de cada medicamento y su combinación en función de la evidencia disponible y el beneficio clínico estimado.

Según este especialista en Farmacia Hospitalaria, los fármacos más utilizados indicados por la Agencia Española del Medicamento y Productos Sanitarios (AEMPS) son los antirretrovirales lopinavir/ritonavir (LPV/RTV); la hidroxicloroquina y la cloroquina, y los medicamentos biológicos tocilizumab y sarilumab.

Noé Garin ha comentado que también se está usando mucho la azitromicina, aunque no está incluida en la información de la AEMPS. Ruxolitinib y siltuximab son otros fármacos de inclusión más reciente, con menos evidencia y experiencia.

En cuanto a las interacciones, las más frecuentes afectan al metabolismo hepático por acumulación de uno de los fármacos, lo que provoca diferentes grados de toxicidad e incrementa el riesgo de efectos secundarios. Uno de ellos es el síndrome de QT largo, que causa arritmias y que constituye uno de los riesgos asociados al uso de beta-agonistas inhalados, utilizados frecuentemente en el tratamiento del asma.

Garin ha explicado que el uso de anticolinérgicos inhalados produce pocas interacciones, de mínimo impacto clínico, por lo que no es necesaria una monitorización adicional. También ha recomendado mantener el tratamiento con corticoides inhalados si el paciente contrae la enfermedad.