La detección, el diagnóstico y el tratamiento del Trastorno de Depresión Mayor en los servicios de Atención Primaria ha sido una de las temáticas a tratar este jueves en el 39º Congreso Nacional SEMERGEN (Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria), que se celebra en el Palacio de Congresos de Granada hasta el 28 de octubre.

Los ponentes Vicente Gasull Molinera, coordinador de Salud Mental de SEMERGEN y médico de familia del Centro de Salud Torrent 2 del departamento de Valencia; Luis Agüera Ortiz, psiquiatra del Hospital Universitario 12 de octubre de Madrid, y Antonio Terán Prieto, psiquiatra del Centro Ambulatorio de Atención a Drogodependientes San Juan de Dios de Palencia, fueron los encargados de abordar la temática de la depresión desde el contexto de la Atención Primaria en la mesa Nebulosa Elisa. La depresión mayor como nunca antes la habías visto.

El encuentro comenzó con la proyección del corto Nebulosa Elisa, donde a través de los ojos de Elisa (una mujer que sufre depresión) se adentra al espectador en la importancia que tiene para el progreso del paciente encontrar una atención adecuada lo antes posible. Según Gasull, los médicos de Atención Primaria son «los médicos de trincheras», están «en primera línea de diagnóstico» y por ello su actuación en la detección y tratamiento precoz en un Trastorno de Depresión Mayor (TDM) es esencial en la evolución del paciente. El experto informó de la gran prevalencia que esta patología tiene en la población y de la necesidad de hacer un diagnóstico certero. De este  modo, señaló que «se trata de un problema de salud de primera índole» en cuanto a la frecuencia y a cómo afecta a la calidad de vida de los pacientes. «En una consulta media con unos 1.500 enfermos de cupo hay entre 50 y 60 pacientes que sufren Trastorno Depresivo Mayor», apostilló. La Salud Mental supone el 30 por ciento de la carga asistencial que tiene un médico en Atención Primaria y es en la actualidad la tercera causa en días de discapacidad.

Para el experto, estos datos ponen de manifiesto la importancia de un buen diagnóstico, «algo que no es tan sencillo», apuntó, «ya que el 69 por ciento de los pacientes con TDM comienza refiriendo síntomas somáticos como el dolor». Ante esto, es importante que el médico de Atención Primaria sepa distinguir qué síntomas se pueden esconder detrás de un Trastorno de Depresión Mayor, como son la falta de apetito, dificultad para concentrarse, pensamientos recurrentes de muerte o alteración del sueño, entre otros. El experto apuntó el uso de la herramienta de la anamnesis para recopilar toda la información posible del paciente desde su historial hasta la exploración física, así como, la importancia de que el médico sea un buen entrevistador con habilidades como la escucha, la empatía, la baja reactividad o el saber manejar el silencio funcional.

Cifras de suicidio

Luis Agüera, por su parte, completó la intervención de Gasull con las trágicas cifras de suicidios y cómo abordar este problema. En el año 2015 un total de 3.602 personas se suicidaron en España, de ellas el 74,4 por ciento eran hombres, aunque la tasa de intentos es mayor en mujeres. Esto significa que 9,8 personas se suicidan a diario en España. «Se trata de la primera causa de muerte, una vez que los accidentes de tráfico han bajado», dijo. La mayoría de estas muertes, explicó, tienen detrás un trastorno mental. Así, la tasa de suicidio en pacientes con depresión graves es del 15 por ciento. Y la mayoría de ellos abogan a la desesperanza cuando explican qué acompaña a sus ideas suicidas. El médico, volvió a recargar Agüera, debe ser un buen entrevistador capaz de explorar el verdadero riesgo de suicidio con una escucha empática, mostrando apoyo a la situación que pasa el paciente o no negando la importancia de la situación que está pasando el paciente. El experto dejó claro que «no se puede predecir un suicidio individual», pero sí se pueden evaluar los factores de riesgo, y los médicos de Atención Primaria son los referentes de muchos pacientes. El psiquiatra desarrolló una serie de preguntas que pueden realizarse a los usuarios: como la presencia de ideas recurrentes de suicidio y unos parámetros para actuar en consecuencia. En este sentido, apuntó que si una persona ha sufrido un TDM la probabilidad de otro episodio es de un 60 por ciento, una cifra que sube hasta el 70 por ciento con dos episodios y hasta el 90 por ciento con tres.

Ante esta situación, la importancia de saber detectar y actuar, señaló, es vital. Por ello, el objetivo del médico de familia debe ser mejorar la calidad de vida del paciente con un tratamiento adecuado y que evite la recaída. En este sentido destacó la importancia de que el paciente alcance la remisión y sea capaz de seguir con su tratamiento de mantenimiento, que al menos debe durar 6 meses.

Los cinco pasos

Continuando esta línea del tratamiento, Antonio Terán centró su intervención en las cinco características que se deben seguir para seleccionar un antidepresivo. El psiquiatra, además de volver a destacar la importancia de ser ágiles en el diagnóstico, expresó la necesidad de serlo también en el tratamiento. Para ello, dijo, se pueden seguir los cinco pasos del enfoque de Preskron «seguridad, tolerabilidad, eficacia, precio y sencillez» y apuntó a la diferencia entre depresión grave y/o resistente, moderada y leve. Ya que dependiendo del estado la toma de medidas deben ser diferentes, puntualizó. Terrán realizó un recorrido por los diferentes tratamientos: psicofarmacológico, psicoterapia o neuroestimulación. El experto hizo una parada en el uso de los antidepresivos a lo largo de la historia y sus efectos secundarios para destacar la gran variedad de combinaciones y tratamientos que existen en la actualidad. Así, entre las recomendaciones para decantarse por un medicamento u otro destacó la importancia de tener en cuenta: la preferencia del paciente, la respuesta anterior, las propiedades farmacológicas, la seguridad o la tolerancia. Contar con el paciente y optar por soluciones sencillas y seguras, digo, es fundamental.

En este sentido, destacó que con una buena elección y teniendo en cuenta al paciente, el cumplimento del tratamiento tiene posibilidades de ser mayor, algo que podría ayudar a resolver el problema del abandono. Las cifras indican que en los primeros 30 días el 42 por ciento de los pacientes abandonan el tratamiento, un número que sube al 71,4% en 90 días. La mayoría de los pacientes (el 55 por ciento) además lo hace porque dice sentirse mejor. Por este motivo, el experto volvió a hacer hincapié en la necesidad de hablar con el paciente y explicarle la importancia de no dejar el tratamiento para evitar recaídas. «Hay que buscar estrategias para mejorar la adherencia al tratamiento», concluyó.