El sector de la industria farmacéutica invirtió en Europa durante 2019 más de 37.500 millones de euros en I+D. Esta cifra supone mil millones más que el año anterior. Asimismo, empleó directamente a casi 800.000 personas (2,5 millones de empleos indirectos) y produjo por valor de 275.000 millones de euros, con un incremento en este ámbito de casi un 40 por ciento en la última década. Son datos del último informe de la Federación Europea de Asociaciones de la Industria Farmacéutica (EFPIA).

Icíar Sanz de Madrid, directora del Departamento Internacional de Farmaindustria, ha valorado estas cifras: “La industria farmacéutica impulsa el progreso médico con la investigación. También desarrolla y comercializa nuevos medicamentos que mejoran la salud y calidad de vida de los pacientes en todo el mundo. Asimismo, la industria farmacéutica innovadora es un activo clave para la economía europea al ser uno de los sectores de alta tecnología más destacados por sus niveles de aportación en I+D, empleo y producción”.

El mercado estadounidense acapara cerca del 50% de las ventas del mercado farmacéutico mundial, frente al 23 por ciento que representa el europeo. Además, Europa se enfrenta ahora a una creciente competencia de economías emergentes en rápido crecimiento, como Brasil, China o India, que están haciendo virar el mercado de los medicamentos innovadores y la inversión en I+D.

Entre los años 2014 y 2019, los mercados de Brasil, China e India crecieron un 11,2%, 6,9% y un 11,1%, respectivamente. Por el contrario, en la Unión Europea el crecimiento ha sido del 5,4% (la media de los cinco primeros países), mientras que en EE. UU. el mercado ha crecido un 6,1%, según datos de la consultora Iqvia.

Obstáculos regulatorios adicionales

Desde Farmaindustria se ha indicado que “el papel de Europa como mercado impulsor de la innovación biomédica está en riesgo”. Los motivos son los “obstáculos regulatorios adicionales”, así como el “aumento de los costes de I+D, sobre todo por las medidas de contención tomadas desde al año 2010 por la crisis económica.

Sanz de Madrid ha solicitado “un marco regulatorio estable, efectivo, competitivo y rápido a nivel mundial”. Asimismo, ha considerado necesaria “una estrategia de propiedad industrial que proteja la inversión en investigación biomédica”. Además, “debe garantizar, al menos, la paridad con las regiones competidoras, como Estados Unidos y China”. “Son requisitos necesarios si queremos impulsar a un sector estratégico para la salud y la economía europeas. Este sector es el único con la doble función de transformar la vida de los pacientes y ser un pilar de la economía europea. Debemos facilitar su desarrollo”, ha concluido la directora del Departamento Internacional de Farmaindustria.