Uno de los retos que se plantean actualmente a los sistemas sanitarios es ser capaces de hacer accesibles a la población las innovaciones farmacoterapéuticas, que conllevan costes difícilmente asumibles por las arcas públicas. Así, los nuevos medicamentos para la Hepatitis C han sido una revolución para el tratamiento de esta enfermedad, pero también han puesto de manifiesto las dificultades del Sistema Nacional de Salud para financiar nuevas terapias.

Sin embargo, la industria farmacéutica es optimista ante el desafío que supone hacer compatible la introducción de innovaciones con la sostenibilidad del sistema, según quedó constatado hoy en una mesa redonda celebrada en el marco de la jornada organizada por la revista Forbes en Madrid en torno a los avances en Sanidad.

La I+D está siendo capaz de dar soluciones a necesidades médicas no cubiertas, siendo cada vez más selectiva, lo que conlleva más inversión, según Teresa Millán, directora de Asuntos Corporativos de Lilly. Para poder asumir el gasto, ve necesario evitar nichos presupuestarios, al tratarse de una cuestión global relacionada con un modelo de sociedad, que viene marcada por cambios demográficos complejos y la cronicidad de la enfermedad. Tal y como ha expresado, las innovaciones son muy costosas, pero también hay que tener en cuenta que se traducen en un aumento de la productividad y ahorran recursos laborales y sanitarios.

Otra mirada positiva la ofreció el director de Relaciones Institucionales de Celgene, Juan José Polledo, que considera que va a continuar encontrándose el modo de financiar las innovaciones sanitarias, entre otros motivos porque resultan rentables. En la misma línea, Luis Cordero, director de relaciones institucionales de AstraZeneca, insistió, aludiendo al ejemplo de los medicamentos para la Hepatitis C, en que no hay que poner el foco únicamente en el gasto en fármacos, sino en la eficiencia que generan en el conjunto de la sociedad. Para poderlo asumir, propone debatir sobre modelos de financiación. “Estamos en la línea correcta para poder hacerlo”, aseguró.

Todos los participantes coincidieron en destacar el interés de la industria farmacéutica por hacer posible la sostenibilidad de las innovaciones y buscar fórmulas para conseguirlo. Uno de los ejemplos de esta voluntad se ven plasmado en el aumento de las colaboraciones de los laboratorios farmacéuticos con universidades y centros públicos de investigación, así como en el trabajo en red, que se potencia cada vez más.

Otro de los retos a los que ha sabido hacer frente la industria del medicamento es la necesidad de restar opacidad a la relación con los clínicos, gracias al plan de transparencia desarrollado por Farmaindustria, mediante el que se hacen públicas las colaboraciones entre laboratorio y médico, con el fin de evitar conflictos de intereses.

Buen ritmo del sector farmacéutico

Este y otros proyectos de la patronal de la industria farmacéutica fueron expuestos por su director general, Humberto Arnés, que puso de manifiesto la evolución positiva que está experimentando este sector. Durante el año 2017, creció un tres por ciento, mientras que este año prevé un crecimiento en torno al 2,5.

El compromiso de los laboratorios con la sostenibilidad del sistema lo refleja el convenio firmado con el Ministerio de Sanidad y el de Hacienda, mediante el que la industria se compromete a que, si el gasto en medicamentos crece por encima del PIB, se realizarán compensaciones económicas al Estado.