La inercia terapéutica (IT) es fundamental en el control del paciente afectado con DM2. En esta patología hay diferentes estudios que estiman su elevada prevalencia, lo que conlleva un mal control metabólico y favorece la aparición de complicaciones crónicas y, como resultado de ello, un aumento de los costes.

Aunque no es justificable, no toda “inacción” es necesariamente inercia terapéutica. Algunos de los pacientes diabéticos rechazan el tratamiento y lo que parece una IT se trata en gran cantidad de casos de una respuesta de los pacientes que desean un cuidado “especial” más que ser tratados de su enfermedad, por problemas que muchas veces resultan difíciles de detectar.

Si bien es responsabilidad del médico, existen una serie de factores que determinan su presencia, de los cuales cerca del 50% dependen del propio facultativo, un 30% del paciente y un 20% de la organización sanitaria. En algunos estudios realizados en diabéticos con mal control glucémico, se ha comprobado que no se inició el tratamiento en el 21% y no se intensificó en el 43% de los tratados.

En la Inercia Terapéutica, en relación con el profesional se detecta una equivocada adherencia a las guías de práctica clínica (GPC), su impresión de buen control de la enfermedad, la percepción de mala adherencia del paciente y la falta de entrenamiento y organización. Existen otros factores dependientes del médico, como edad, sexo, o actividades formativas e investigadoras en los últimos años, que para los especialistas también son importantes en la génesis de la Inercia Terapéutica.

Por otro lado, la evidencia sugiere que existe una relación inversa entre el número de años de actividad y la calidad asistencial que el médico proporciona, así como la aplicación de las Guías de Práctica Clínica. Además, tener una mujer como médico ha sido relacionado con menores tasas de Inercia Clínica.

Diferentes perfiles de los médicos con IT

Existen diferentes perfiles de los médicos con IT. En un reciente estudio realizado en Francia se preguntó a 125 por qué no habían cambiado el tratamiento a sus pacientes a pesar de no estar en objetivos terapéuticos 10. Con las respuestas fueron capaces de encontrar 7 tipologías diferentes de facultativos con IT que se pueden resumir en 4.

Optimista: aquellos médicos que tienen grandes expectativas solo con los cambios en el estilo de vida. Aplazador o procrastinador: revalúa una y otra vez al paciente sin decidirse a cambiar el tratamiento, negocia con los pacientes modificaciones parciales, no cambia la terapia porque “casi” alcanza el objetivo. Contextualizador: achaca el resultado a anormalidades en la medida o a circunstancias personales o sociales del paciente (por ejemplo, el día anterior al análisis como comió mucho o llevaba una semana muy estresado=. Y cauteloso: cuando el facultativo tiene miedo a efectos adversos del tratamiento o cree que existe insuficiente evidencia para modificar el tratamiento.

En relación con la persona diabética, los especialistas se encuentran con los prejuicios/miedos del paciente en relación con tratamientos inyectables. Otros factores como la edad, la raza, el sexo, la polimedicación y las comorbilidades del paciente.

Entre las causas de la Inercia Terapéuticas dependientes del sistema los expertos citan la mala organización del tiempo en las consultas de Atención Primaria (AP), la coexistencia de varios problemas de salud, de forma que a medida que aumentan los motivos de consulta, las probabilidades de cambios en el tratamiento disminuyen.

Al analizar la influencia que tiene en la Inercia Clínica el volumen de pacientes atendidos por el profesional, no hay unanimidad, aunque atender menos pacientes se ha relacionado con la mejor aplicación de las Guías de Práctica Clínica.

Involucrar al paciente en su autocuidado

Mejorar la relación médico-paciente es importante para involucrar al paciente en su autocuidado y en la mejora del cumplimiento terapéutico. La relación de los profesionales con el paciente diabético debe adaptarse a sus necesidades y producirse en un clima de confianza. Por eso, la comunicación es una herramienta útil que favorece que no abandone la terapia y mejore su calidad asistencial

Entre los motivos que intervienen en la inercia terapéutica se hallan la ausencia de prescripción de fármacos, la carencia de cambios en el tratamiento (variación de fármaco o ajuste de dosis), por falta de control de los factores de riesgo cardiovascular o por la nula adherencia al tratamiento por parte del paciente.

Otras causas hacen referencia a la edad del paciente, ya que está demostrado que se hace más hincapié en la intensificación a menor edad del paciente (probablemente por mayor pronóstico vital o más años potenciales de vida) que cuando se trata de un anciano pluripatológico. La falta de formación de los profesionales en este caso, en el manejo de la diabetes tipo 2 y sus posibilidades terapéuticas, lo que crea una inseguridad que les hace reacios a modificaciones en el tratamiento figuran también entre los motivos que podrían propiciar la inercia terapéutica,

Amplio abanico de fármacos seguros

Actualmente los avances terapéuticos para la DM2 están siendo importantes, ante la aparición de los iDPP-4 que se muestran como fármacos muy seguros y de amplia experiencia y conocimiento; y más recientemente los SGLT2, así como las insulinas de nueva generación. Fármacos con un coste/tratamiento más elevado, pero con evidencias científicas y clínicas contrastadas.

El tratamiento inicial con metformina está totalmente estandarizado –salvo intolerancia a la misma o paciente afecto de IR-  por su seguridad, eficacia, larga evidencia y también bajo precio. A partir de esta terapia inicial y junto con las recomendaciones en los hábitos alimenticios y de estilo de vida, los especialistas siguen varias pautas terapéuticas con la adicción de nuevos fármacos, generalmente iDPP-4 o haciendo uso de la triple terapia con sulfonilurea o glinida, todo ello previo a la insulinización del paciente.

Entre las propuestas y recomendaciones, según su práctica clínica y experiencia, para evitar la inercia en el tratamiento del paciente diabético, los especialistas apuestan por mejorar la formación continuada de los profesionales, utilizar las Guías de Práctica clínica actualizadas, optimizar la comunicación médico-paciente, así como empoderar al paciente en cuanto a la gestión de su salud, al tiempo que facilitar, en las agendas, tiempos de consulta acordes con las necesidades de los pacientes. Todo ello, sin olvidar incluir en la educación diabetológica a otros profesionales de la salud: enfermería y farmacéuticos, así como a las familias.

Para la elaboración de este artículo se ha contado con la colaboración de los doctores especialistas en Medicina de Familia Carlos Vicente Díaz Sueiras, (C.S. Fontenla. Ferrol), Alberto de Miguel Ballano, María Inmaculada García, García, Ana Muñoz Cildoz, María Manuela Caballero Sánchez de (CS Fronteras. Torrejón de Ardóz); Roberto García Montero (C.S. Reina Victoria, Madrid), Milagros Merino Pella (C.S. Vva. De la Cañada, Madrid), María Ángeles Somoza Calvo (C.S. Moralzarzal), Elisabet Astorga García (C.S. Cerro del Aire Majadahonda, Madrid), Mercedes Moreno (C.S. Fronteras. Torrejón de Ardóz) También han participado, los médicos especialistas en Medicina General: Fernando Prieto García, Manuel Antonio Ramos Rodríguez, José Antonio Perosanz Bartolomé, María Cruz Grandal Amor, Dolores Recarey García del (C.S. Fontenla, Ferrol);  Lucía Jiménez Andrés, Rosario Arribas Jiménez, Juan Reyes Sánchez Pulido, Olga Silvia García López, de Toledo.