El diagnóstico de la diabetes trae consigo una serie de miedos a lo desconocido y de dudas. Entre estos, los más destacados son la insulinofobia, el temor a las consecuencias, la modificación de la dieta y cómo puede alterar la calidad de vida. Otro miedo frecuente en los recién diagnosticados es la aparición de hipoglucemia, al que hay que añadir la posible amputación de los miembros inferiores en casos más graves. También a los nuevos pacientes les cuesta mucho aceptar que se trata de una enfermedad crónica, que requiere controles y seguimientos. Por eso, para el diabético es muy importante disponer de una información que le ofrezca una motivación para ir mejorando su control glucémico. Esta información tiene que estar accesible y de fuentes fiables.

Entre las preguntas más frecuente que surgen están ¿qué alimentos se pueden comer?, dudas sobre hidratos de carbono de absorción rápida, de absorción lenta, sobre grasas, ¿cuáles son buenas y cuáles son malas?, ¿la diabetes se cura? ¿la insulina crea dependencia?, ¿tengo que hacer ejercicio todos los días?, ¿es mejor aeróbico o anaeróbico?, ¿dudas sobre pronóstico y complicaciones?,…

Las hipoglucemias también son temidas por los diabéticos. A esas, hay que añadir la ganancia de peso asociada al tratamiento. Los nuevos antidiabéticos disminuyen los niveles de glucosa así como el peso, lo que hace que constituya un refuerzo positivo para el uso del fármaco y para la adherencia del paciente a la dieta y realización de ejercicio.

Consultas accesibles

El desarrollo de equipos multidisciplinares está favoreciendo que el paciente diabético pueda consultar sus dudas, donde habitualmente el personal de enfermería constituye el primer escalón para la resolución de problemas o dudas, derivándose al equipo médico aquellas situaciones más complejas. En el caso de dudas a la hora de cómo emplear los dispositivos de administración de medicación, algunos de los pacientes emplean el momento de recoger la medicación en la farmacia para consultar sus dudas. Por ello, es de gran importancia la correcta formación de todo el personal sanitario incluyendo no sólo médicos y el personal de enfermería, si no también farmacéuticos.

Así, en líneas generales, cuando son diagnosticados, los pacientes suelen acudir al médico. Pero preguntan poco al principio. Les van surgiendo las dudas a lo largo del tratamiento. Cuando se le deriva a consulta de enfermería para seguimiento, preguntan más a la enfermera. También hay algunos que se ponen en contacto con asociaciones de pacientes, pero estos suelen ser más los diabéticos tipo 1.

Los más jóvenes utilizan más internet y las redes sociales. Los mayores buscan información a través de su médico y enfermera. También hay muchos pacientes que buscan respuestas en farmacias, por lo que sería muy importante formar a farmacéuticos y sobre todo auxiliares de farmacia en diabetes.

Pero internet puede ser un arma de doble filo. Para utilizarlo, el paciente tiene que tener cultura y estudios suficientes para manejarse en la red y una base previa de conocimientos en diabetes y debe ser asesorado por su médicos y enfermera. El paciente tiene que aprender a valorar la fuente que aporta datos y no fiarse de toda la información, sobre todo si contradice lo que su médico/enfermera le han enseñado. Así, es bueno que pregunte a su médico dónde puede buscar información y consultarle todas sus dudas. Las asociaciones de pacientes también recomendarán sitios donde buscar y mejorar sus conocimientos para evitar complicaciones.

Base terapéutica

En cuanto a las primeras recomendaciones, la dieta y ejercicio físico diario son la base fundamental del tratamiento. Hay que incidir en la importancia de ambas y el hecho de que son complementarias para un buen control glucémico y para conseguir un peso dentro de los objetivos. Ambas resultan de difícil cumplimiento, ya que presuponen un cambios de los hábitos de vida. La prevalencia de obesidad y sobrepeso en el paciente diabético es muy elevada, teniendo estos pacientes una dieta con alta ingesta de grasas saturadas, abandono de 5 comidas diarias, haciendo en muchos casos sólo una principal y una vida muy sedentaria, caminando menos de 10 minutos diarios. Se recomienda el cambio paulatino y adaptado a la realidad del paciente de modo que las raciones las individualicemos y tengamos en cuenta tanto las preferencias del paciente como su realidad laboral y social.

Para la mayor parte de los pacientes, el cumplimiento más difícil es seguir una dieta y un cambio en sus hábitos alimenticios. Los especialistas deben convencer al diabético de la importancia para su salud y para el control de la glucemia el de restringir el consumo de dulces. Por eso, la dieta y ejercicio son el primer escalón donde hay que fijarse y tener en cuenta que las medidas dietéticas suelen ser mejor aceptadas que el ejercicio físico.

Apoyo familiar

En este contexto, es clave que la familia sepa que el paciente puede hacer una vida completamente normal y no hay que sobreprotegerlo. Se recomienda que la familia también siga una dieta saludable y se pueda incorporar al aumento de la actividad física. Lo que no hay que hacer es dramatizar la enfermedad. Cada vez más existen fármacos y dispositivos que facilitan el día a día en el tratamiento de la enfermedad.

La familia puede acompañarle en los buenos hábitos de vida. Hay que hacer una comida sana y saludable para toda la familia. Enseñar a las familias a comer sano y equilibrado es importante para prevenir muchas enfermedades.

Para la elaboración de este artículo se ha contado con la colaboración de los doctores especialistas en Medicina de Familia Manuel Francisco Gil Bergua, del  Centro Médico los Belgas; Francisco López López, del Centro de Salud de  Collado Villalba y Marta Ramírez Ariza, del Centro de Salud Cerro del Aire, de Majadahonda; los especialistas en Hipertensión Ana Torres Do Rego y Elena Martínez Bello, el cardiólogo Alberto Chocano Higueras y el nefrólogo Vicente Álvarez Chiva, de Madrid; los médicos generales Paula Guerrero Alonso, Luis Bernad Martin, Cristina Borra Ruiz, Rafael Crespo Sadaris, Santiago Vera de Pedro y Jesús Ortega Martínez, de Calahorra, y Francisca Remón Román, Gonzalo Sainz Breton, Antonio Verdial Varela y la endocrinóloga Mª de Carmen Fernández López, de Arnedo.