La jubilación no es un factor predictivo de adherencia terapéutica, pero las peculiaridades del paciente de edad avanzada sí lo son. Lo primero que hay que hacer es diferenciar al diabético tipo 1, cumplidor por excelencia y, a pesar de ello, con muy difícil control metabólico, del diabético tipo 2 que es más heterogéneo y suele presentar más factores de riesgo, como obesidad, dislipemia e hipertensión arterial. Además, hay que añadir que el mal cumplimiento terapéutico del diabético jubilado se puede ver agravado, tal y como se ve en las consulta de Atención Primaria, por unos malos hábitos de vida.

En el manejo del paciente diabético, la mala adherencia es un problema, ya que se sabe que cuanto mayor es la adherencia terapéutica mejor será la evolución de la enfermedad y mejor la calidad de vida del paciente.

Primer año

En líneas generales, para mejorar el cumplimiento se puede aumentar el tiempo de dedicación en consulta al paciente diabético en el primer año de diagnóstico. Hay que tener en cuenta que si el paciente no es cumplidor y además padece hipertensión, dislipemia y no toma la medicación para otras patologías, repercute negativamente en el control de su diabetes. Por eso, hay que explicarle por qué debe tomar su medicación y que si no la toma cómo puede influir drásticamente en su salud, pudiendo ocasionar consecuencias clínicas graves.

Para el control, es clave el apoyo familiar o del cuidador, quienes garantizan la toma de medicación. Estos se pueden apoyar en los pastilleros semanales para garantizar la toma.

Mayor conocimiento

Está claro que cuanto mayor sea el conocimiento de la enfermedad y de las habilidades para el autocuidado, autocontrol y autorresponsabilidad ante la diabetes, mejor será el cumplimiento.

Con la edad y con la diabetes mellitus aumentan las comorbilidades. También hay que tener en cuenta que la diabetes se asocia a un aumento del deterioro cognitivo y demencia, situación que favorecen los olvidos a la hora de tomar la medicación. Aquí los familiares juegan un papel crucial evitando el incumplimiento no intencionado.

Medir la adherencia

Para valorar el grado de adherencia en Atención Primaria, se pueden emplear distintos métodos, entre los que destaca el test Morisky Green y Haynes-Sachkett, ambos tienen alta especificidad, pero baja sensibilidad.

Además, se cuenta con la historia clínica informatizada y la receta electrónica que ayudan a visualizar la retirada de recetas en farmacia. De esta forma, se puede saber la adherencia terapéutica de forma más fiable, tanto en la consulta como en la farmacia.  Así, los farmacéuticos son profesionales sanitarios que desde su farmacia pueden ayudar al paciente jubilado, recordándole que acuda periódicamente a por sus recetas y en caso de no retirarlas en fecha, le pueden preguntar al usuario por el motivo de no haber acudido.

Por su parte, la enfermera del centro de salud también puede ayudar en esta misión al realizar revisiones periódicas y controles del paciente diabético en el centro de salud.

Para la elaboración de este artículo se ha contado con la colaboración de los doctores especialistas en Medicina de Familia Blanca Delia de Román, del Centro de Salud Los Cubos, y Juan Carlos Antolín del Alamo, del Centro de Salud Santa Clara, ambos en Burgos; Lourdes Aricha Herrero, del Centro de Salud Jardinillos; Ana Arrizabalaga Ramos y Juan Luis Martín Carbayo, del Centro de Salud Pintor Oliva, ambos en  Palencia, y Pedro Cancelo Suarez, internista en el Hospital Santos Reyes de Aranda de Duero.