La inmunidad colectiva dependerá de una combinación de factores, como la eficacia de la vacuna y la tasa de transmisión. Así lo ha indicado Eva Hernando, profesora del Departamento de Patología de la Universidad de Nueva York. Esta experta ha participado en el encuentro digital ‘Vacuna COVID-19: gran reto del sistema sanitario’, organizado por la Fundación para la Investigación en Salud (FUINSA), en colaboración con las compañías GSK e Invesalud.

Alfonso Moreno, presidente de FUINSA, ha inaugurado la jornada, en la que también han participado Javier Tovar, director de la Agencia EFEsalud; Emilio Vargas, jefe de Servicio de Farmacología Clínica del Hospital Clínico San Carlos de Madrid, y Antón Herreros, director General de FUINSA.

Además, han intervenido como ponentes Adolfo García Sastre, experto en Medicina y Microbiología y codirector del Global Health & Emerging Pathogens Institute y del Icahn School of Medicine at Mount Sinai (Nueva York). Agustín Portela, jefe de Servicio de Biotecnología de la División de Productos Biológicos y Biotecnología de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS). Aurora Limia, responsable del Área de Programas de Vacunación de la Subdirección General de Promoción, Prevención y Calidad de la Dirección General de Salud Pública del Ministerio de Sanidad. Y Amós García Rojas, presidente de la Asociación Española de Vacunología (AEV).

Inmunidad colectiva

Eva Hernando, de la Universidad de Nueva York.Eva Hernando ha hablado de cuánta gente tiene que vacunarse para que haya un efecto de inmunidad colectiva. “Depende de la incidencia y la actual tasa de transmisión en la población. No es lo mismo vacunar a una población en la que el virus no está siendo activo que hacerlo en una población que está activamente infectada, con una tasa de transmisión muy alta”, ha indicado.

La inmunidad colectiva depende de una “combinación de factores, como la eficacia de la vacuna y la tasa de infección de la población”. “No me atrevo a decir un porcentaje concreto de población que debe vacunarse para alcanzar esa inmunidad colectiva, porque depende de la infección basal de la población”.

En este sentido, Adolfo García Sastre ha sido tajante: “Cuanta más gente esté vacunada, mejor. Es cuestión de salvar vidas. Cuanta más gente haya vacunada, más vidas se salvan. Tal vez al llegar a cierto porcentaje de vacunación evitemos que los hospitales estén saturados, pero todavía habrá gente que muera”.

Éxito sin precedentes

Durante su intervención, Eva Hernando ha expuesto los diferentes tipos de vacunas que en la actualidad están en fase de investigación o algunas ya en uso. “Este éxito sin precedentes se debe a años de investigación científica en asociación con la industria farmacéutica, las agencias regulatorias y los gobiernos de todo el mundo. Entre todos han puesto en marcha una iniciativa de una gran envergadura logística y económica”.

En su opinión, “todo este esfuerzo será estéril si no se consigue una vacunación masiva”. “Recordemos que es el acto de la vacunación, y no la vacuna por sí misma, lo que salva vidas. Por tanto, necesitamos la colaboración de todos los agentes sociales para transmitir un mensaje que infunda confianza en la población”, ha dicho la profesora del Departamento de Patología de la Universidad de Nueva York,

En concreto, se ha referido a las vacunas de RNA mensajero, que, “por su diseño, son de las más seguras”. “La molécula que lleva el antígeno tiene una vida limitada. Llega a la célula, produce el antígeno, despierta una respuesta inmune y después va a ser degradada. Por tanto, los efectos a largo plazo van a ser mínimos o realmente inexistentes”.

Según ha comentado, los primeros efectos que se han reportado en las personas vacunadas en el Reino Unido han sido “esperables”. Además, en algunos casos no está claro que los efectos estén asociados a la vacunación. “Nuestro mensaje debe ser tranquilizador y de confianza respecto a la seguridad de estas vacunas”, ha añadido. Esta experta también ha dicho que “cuanto mayor sea el número de personas vacunadas, más efectos se podrán observar. Y muchos serán efectos casuales, por lo que no podremos saber cuáles son atribuibles a la vacuna”.

Farmacovigilancia y transparencia

La seguridad de las vacunas que se aprueben estará certificada, según ha dicho Amós García Rojas. “Tenemos un sistema de farmacovigilancia muy potente, y, además, todo lo relacionado con las vacunas frente a la COVID-19 se está publicando de forma absolutamente transparente, y eso es positivo”, ha dicho el presidente de la Asociación Española de Vacunología (AEV).

Duración de la inmunidad

Respecto a la duración de la inmunidad de la vacuna, los expertos han señalado que todavía no hay mucha información. Adolfo García Sastre ha indicado que “la cantidad de anticuerpos neutralizantes de las vacunas que se están probando ahora es, en general, mayor que la inmunidad natural”. “Hay esperanza de que la inmunidad adquirida por las vacunas sea de varios años, al menos”, ha añadido el experto en Medicina y Microbiología del Hospital Mount Sinai de Nueva York.

En este sentido, Agustín Portela ha añadido que la duración de la inmunidad es una cuestión de la que los ensayos clínicos no aportan información. “Esta pregunta se va a responder cuando comience a vacunarse de forma masiva”, ha dicho el portavoz de la AEMPS. “La inmunidad quien la da no es la vacuna, sino el sistema inmune. Si hemos estimulado el sistema inmune de forma correcta, la memoria evita la reinfección con una clínica grave”.

Según ha señalado, las personas con más de 65-70 años se enfrentan a la “inmunosenescencia”. “Su sistema inmune va a responder peor y, además, envejece, por lo que puede que no responda bien”. El mismo problema se presenta en los niños menores de un año, con un sistema inmune todavía no maduro.

Priorización de las vacunas

Por su parte, Aurora Limia ha explicado la logística y el proceso de vacunación frente a la COVID-19 establecidos en España. En concreto, ha hablado de la priorización de los grupos de riesgo. “Lo más apropiado es vacunar primero a las personas mayores, sobre todo a las más vulnerables, las que están en residencias. También se vacunará en esta primera fase al personal sanitario, con prioridad aquellas personas más expuestas a las personas contagiadas. En este primer grupo de vacunación también incluia los pacientes con grandes dependencias, que son muy vulnerables”, ha comentado la responsable del Área de Programas de Vacunación del Ministerio de Sanidad.