El Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal) ha argumentado en una publicación sobre la inmunidad de grupo. En la misma destaca que esta es un objetivo “importante y prioritario, pero no es la única solución”. Por ello, ha propuesto otras estrategias. Entre otras, el mantenimiento de algunas medidas no farmacológicas y el refuerzo de los sistemas sanitarios y de vigilancia epidemiológica.

Esta publicación explica que, aunque exista inmunidad de grupo, el virus no desaparecerá súbitamente. Por ello, “es esencial” no relajar medidas como la distancia social y las mascarillas en lugares cerrados.

Igualmente, ha abogado por “no desestimar la estrategia de control funcional”. No obstante, aunque no se erradique el Covid-19, se podrán reducir la tasa de mortalidad, los contagios y las consecuencias sociales de la enfermedad. Lo  cual según los autores es un logro en sí mismo.

¿Y si no se llega a alcanzar la inmunidad de grupo?

Según este trabajo, no está claro el porcentaje de población vacunada necesario para lograr la inmunidad de grupo y “ni siquiera es seguro que este objetivo sea posible”. Incluso si no se llega a generar inmunidad de grupo, ISGlobal ha defendido que, cuanto mayor sea la cobertura vacunal, “mejor será el manejo y control de la pandemia” dado que las vacunas también protegen a las personas, especialmente las más vulnerables, de la enfermedad y sus consecuencias.

Pese a ello, ha recomendado adoptar una estrategia de salud global que ayude a obtener altas tasas de vacunación en el mundo. El objetivo ha de ser “no dejar a nadie atrás”. Y es que, mientras existan países sin acceso a una amplia vacunación seguirá habiendo brotes y aparecerán nuevas variantes.