La insuficiencia cardiaca afecta a 14 millones de personas en Europa y, en España, se calcula que tiene una prevalencia del 7 por ciento en mayores de 45 años,  porcentaje que aumenta hasta el 16 por ciento a partir de los 75 años, más alta que la de países de nuestro entorno.  Además es considerada la principal causa de hospitalización de pacientes de más de 65 años.

Esos son los datos que ha ofrecido Andrés Íñiguez, presidente de la Sociedad Española de Cardiología (SEC), en el marco de una Declaración Institucional de la Comisión de Sanidad y Servicios Sociales del Senado.  El experto ha querido poner de manifiesto la importancia de un mejor abordaje de una patología, que ante todo “necesita de un abordaje multidisciplinar”.

Solo entre 2007 y 2015, la incidencia de insuficiencia cardiaca ha aumentado un 22 por ciento en cifras absolutas de hospitalización, por lo que Íñiguez aportaba que “esto conlleva la implicación de diversos especialistas, tanto internistas y cardiólogos como médicos de Atención Primaria. Además, es clave el papel de la Enfermería en el manejo y seguimiento de este proceso, así como el fomento de un cambio en los hábitos de vida de los ciudadanos, por lo que la prevención y la educación resultan fundamentales”.

Igualmente, el experto informaba de que “los episodios de hospitalización son de alrededor nueve días “, teniendo en cuenta  que el 16 por ciento de los pacientes reingresan en los siguientes meses por el mismo proceso. “Además, no se debe olvidar que la insuficiencia cardiaca va acompañada de una mortalidad hospitalaria que llega al 10 por ciento”, alertaba el presidente de la SEC.

Diferencias  territoriales

Otra de las cuestiones que preocupa a la Sociedad Española de Cardiología es la diferencia en la atención de la insuficiencia cardiaca en las diferentes autonomías.  De esta forma, el presidente agregaba que “hay notables variaciones entre las distintas Comunidades Autónomas, tanto en lo que respecta a su incidencia, como a la mortalidad, las hospitalizaciones y los reingresos, por lo que es crucial la implicación de los servicios regionales de salud, a través de la puesta en marcha de programas institucionales que homogeneicen las actuaciones en este proceso”.

A modo de conclusión, en esta declaración institucional también se ha incidido en la necesidad de educar a los pacientes en la prevención de los factores de riesgo de esta enfermedad y en los autocuidados para mejorar su pronóstico y optimizar el efecto del tratamiento.