España sigue sin detectar los casos de insuficiencia cardiaca de una forma precoz. Esto supone que muchos casos que podrían ser tratados de forma ambulatoria requieren hospitalización. Así se desprende de los datos de la primera fase del registro de insuficiencia cardiaca de la Sociedad Española de Cardiología.

En concreto, el dato preocupante era que el 37,5 por ciento de los pacientes atendidos a nivel ambulatorio u hospitalario no tenía insuficiencia cardiaca previa. Entre los pacientes hospitalizados, esta cifra asciende al 44,9 por ciento.

Para llegar a esta conclusión se ha reclutado a un total de 657 pacientes atendidos tanto a nivel ambulatorio como hospitalario de 20 centros diferentes.

Ante esta realidad, Juan Luis Bonilla Palomas, coordinador científico del registro advierte que “la detección de insuficiencia cardiaca de debut no se hace de forma adecuada, ya que el paciente se identifica una vez hospitalizado”. Por otro lado, también opina que el registro “pone de manifiesto el importante papel de las unidades de IC en el seguimiento de los pacientes con IC crónica”.

Unidades específicas de insuficiencia cardiaca

La insuficiencia cardiaca es una patología con alta tasa de reingresos por descompensación. Por ello los expertos recalcan la importancia de crear unidades específicas para el seguimiento de estos pacientes. También mejorar la coordinación entre Atención Primaria y estas unidades específicas. Todo ello para que no lleguen a la hospitalización y puedan ser tratados en el ámbito ambulatorio.

De esta forma, los objetivos que se marcan para mejorar la asistencia de esta patología son diversos. Para empezar, disminuir el número de ingresos hospitalarios mediante el desarrollo de una serie de herramientas, como pueden ser el acceso rápido a la consulta a demanda del paciente, seguimiento telefónico o el hospital de día. Esto pasa por la detección de descompensaciones para evitar reingresos.

Por último, recuerdan que la insuficiencia cardiaca puede conllevar tasas de mortalidad incluso mayores que las del cáncer. Por todo ello hay que seguir trabajando en la mejora de la calidad asistencial, cuidados y pronóstico de estos pacientes.