La insulina glargina biosimilar es un medicamento análogo de insulina de acción prolongada, que presenta un menor riesgo de hipoglucemia que la insulina NPH. Su duración de acción es mayor, de unas 24 horas, lo que permite su administración una vez al día.

Es un producto biológico que es muy similar al suyo de referencia, que también es biológico y que cuenta con la aprobación de las autoridades sanitarias estadounidenses, la FDA, y que no presenta diferencias clínicamente significativas. Por eso, tanto la eficacia como la seguridad es similar al producto de referencia.

Composición

La insulina glargina es un análogo de insulina de acción prolongada en la que se ha reemplazado la asparagina por glicina en la posición 21 de la cadena A y por la extensión carboxi-terminal de la cadena B por 2 residuos de arginina.

Por estas características, se clasifica como insulina de acción prolongada. Tras su administración, el comienzo de acción se manifiesta una vez transcurrido el periodo de entre una y tres horas.

Dicha acción se mantiene durante aproximadamente 24 horas. Está indicada para el tratamiento de la diabetes mellitus en adultos, adolescentes y niños a partir de los 2 años, cuando se precise tratamiento con insulina.

Mecanismo de acción

La acción de la insulina glargina básicamente consiste en sustituir la insulina que el organismo produce normalmente para ayudar a trasladar el azúcar de la sangre a otros tejidos del cuerpo, donde se utiliza para producir energía. De esta forma, se evita también que el hígado produzca más azúcar.

Tras la administración de insulina glargina, se forman microprecipitados en el tejido subcutáneo que proporcionan un perfil de concentración plasmática de insulina constante y sin picos.

Duración de su acción

Su acción comienza entre la primera hora y la tercera tras su administración y se mantiene aproximadamente 24 horas. Por eso, solo se administra una vez al día, a cualquier hora, pero todos los días a la misma hora.

Cada facultativo recomienda administrarla de distinta forma; es decir, unos por la mañana, para evitar el riesgo de hipoglucemias nocturnas y otros por la noche, pero no hay nada consensuado al respecto.

Para la elaboración de este artículo se ha contado con la colaboración de los doctores Gregorio Sánchez Romero, Rosalía Romero Andrés, José Francisco Martín García, Dionisia Silva Molina, Alejandro García Carrera y Juan Alexander Ávila Rivera, de Málaga.