La insulina detemir y la glargina son versiones artificiales de la insulina humana de acción prolongada. Básicamente, se diferencian en que la glargina se administra una vez al día, y la detemir entre una o dos veces al día.

La glargina se modifica añadiéndole 2 aminoácidos y sustituyendo otro para proporcionar un nivel constante de insulina en plasma de larga duración, su efecto reduce los niveles de glucosa en sangre al estimular el consumo periférico de glucosa, especialmente por la grasa y los músculos esqueléticos, y al inhibir la producción de glucosa hepática.

Efecto prolongado

Al ser una insulina basal está diseñada para proporcionar suficiente insulina como para mantener unos niveles de glucosa normales por la noche y entre las comidas, prácticamente durante las 24 horas del día, siempre que se administre a la dosis adecuada según el paciente. La dosis se irá ajustando en función del objetivo que se persiga para el paciente en cuestión.

La insulina glargina se utiliza en el tratamiento de la diabetes en adultos, adolescentes y niños a partir de los 2 años. En el caso de la diabetes tipo 1, la insulina glargina debe ir acompañada de una insulina de acción corta. En personas con diabetes tipo 2, la insulina glargina también puede usarse acompañada de otra insulina o de antidiabéticos orales.

Es cómoda de administrar y produce  pocas hipoglucemias en comparación con otras insulinas.

Presentación

Su presentación es en una solución que se inyecta por vía subcutánea. Su perfil de concentración plasmática plano permite un control adecuado de la glucemia basal a lo largo de todo el día con una sola dosis. Que se puede administrar en cualquier momento del día, siempre que se administre a la misma hora cada día.

Tiene una menor incidencia de hipoglucemia nocturna que con otras insulinas. No obstante, nunca hay que usar la insulina glargina cuando el paciente tenga síntomas de hipoglucemia.

Para la elaboración de este artículo se ha contado con la colaboración de los doctores Emilio Cabreja López, Carlos Cobo Hurtado y Amparo Muñoz Amoros, de Málaga; los médicos de Atención Primaria Francisco Román Llosa Fernández de Guevara, Anselmo Hernández Gil de Tejada y Juan del Campo Gonzalvo, del Centro de Salud Miguel Servet, los endocrinólogos José Antonio López Medina, José Luis Pinzón Martín y Juan Ángel Hernández Bayo, del Hospital Clínico Universitario, y Javier Ruiz, Alejandro Bezares, Juan José García y Sonsoles María Velilla.