Cuando hablamos de diferencias que hay entre la insulina humana y la insulina glargina, lo primero en lo que hay que fijarse es en el inicio de acción. El de insulina glargina es de 100 Ul/ml y es de entre una y dos horas. Quizás un inicio de acción algo más lento respecto a la insulina humana, sobre todo la de acción corta.

Sin embargo, la insulina glargina de 100 Ul/ml ofrece un inicio de acción de una o dos horas más rápido que la insulina glargina de 300 Ul/ml, de tres a cuatro horas. La insulina glargina de 100 Ul/ml imita la secreción de insulina a lo largo de la noche y entre comidas.

Por ese motivo, se utiliza glargina de 100Ul/ml como insulina basal al permitir niveles constantes de insulina a lo largo de todo el día.

Solubilidad

La insulina glargina tiene baja solubilidad a un pH neutro. Es completamente soluble al pH ácido de la solución inyectable, pero tras su inyección en el tejido subcutáneo, la solución ácida es neutralizada.

Esto da lugar a la formación de microprecipitados a partir de los cuales se liberan continuamente pequeñas cantidades de insulina glargina, proporcionando un predecible perfil de concentración-tiempo sin pico, con una duración de acción prolongada. Tras su administración, el comienzo de acción se manifiesta después de una o dos horas.

La glargina de 100 Ul/ml tiene un perfil de acción constante y sin picos. Además, ofrece una variabilidad de absorción menor que la insulina humana, lo que le confiere una alta similitud a la secreción basal fisiológica. Por tanto, ofrece durante todo el día los niveles de insulina necesarios.

Efecto farmacológico

El efecto hipoglucemiante de la insulina aparece cuando se une a los receptores de insulina en células musculares y adiposas, lo que facilita la absorción de la glucosa e inhibe la producción hepática de glucosa.

Por tanto, su acción es similar a la insulina humana en su cinética de la unión al receptor de la insulina.

Por este motivo, su efecto farmacológico es del mismo tipo que el de la insulina regular. La actividad principal de las insulinas, incluida la insulina glargina, es la regulación del metabolismo de la glucosa.

La insulina y sus análogos reducen los niveles de glucemia mediante la estimulación de la captación periférica de glucosa. Esto sucede por parte del músculo esquelético y del tejido adiposo y la inhibición de la producción hepática de glucosa. Además, la insulina inhibe la lipólisis en el adipocito, la proteólisis y estimula la síntesis de proteínas.

Reducción de la HbA1c

Su eficacia en la reducción de la HbA1c, cuando se administra una vez al día, es similar a la de la insulina NPH administrada 1-2 veces al día.

En un metaanálisis de pacientes con DM2 que compara insulina glargina frente a NPH (1-2 veces al día) muestra una eficacia similar en la reducción de la HbA1c.

Sin embargo, la incidencia de hipoglucemias sintomáticas y nocturnas, aunque infrecuentes con cualquiera de ellas, es menor en los pacientes tratados con glargina frente a NPH.

Por tanto, es de utilidad para pacientes con antecedentes de hipoglucemias nocturnas o en los que la pauta terapéutica cada 24 horas aporte beneficios en el cumplimiento.

Posología

La inyección de insulina glargina una vez al día alcanza niveles de estado estacionario 2-4 días después de la primera dosis.

La insulina glargina de 100 Ul/ml ofrece una mayor y constante cobertura que la insulina humana cubriendo las necesidades de insulina a lo largo de todo el día (24 horas), sin picos.

Para la elaboración de este artículo se ha contado con la colaboración de los doctores especialistas en Endocrinología Alberto Fernández Martínez y Paola Andrea Parra Ramírez, y los médicos de Atención Primaria Carmen Valdés Llorca y José Alberto Páez Nebreda; Jaqueline Ackmed Collado, Marcela Ruth Rodríguez Caballero, Juan Noguera Bennaser, María Benejam Gual, de Palma de Mallorca; Matías Cegarra Ortiz, José Coronado Martínez, Enrique González Rico y Rafael Miguel Andreu Hernández, y los endocrinólogos Juan Angel Hernández Bayo, Jorge García Alemán y José Antonio López Medina.