El ADN recombinante es una tecnología que utiliza enzimas para cortar y unir secuencias de ADN de interés. Las secuencias de ADN recombinado se pueden colocar en los vectores que transportan el ADN hacia el lugar adecuado de la célula huésped donde puede ser copiado o expresado. De esta forma, trozos de ADN, como ADN humano, pueden ser diseñados sintéticamente de manera que puedan ser copiados o replicados en bacterias o levaduras.

Este proceso implica incorporar los elementos adecuados en una secuencia de ADN, y luego trasladarlos a una célula bacteriana o a una levadura, con los elementos que ofrecen las instrucciones a la célula bacteriana o de levadura para copiar dicho ADN al mismo tiempo que copian la suya propia. Este proceso se conoce como clonación de ADN y resulta en ADN clonado, que se suele denominar ADN recombinante.

Estas modificaciones alteran la farmacocinética y farmacodinámica, intentando imitar la actividad basal y el pico de actividad de la insulina, de forma similar a la producida por las células beta del páncreas.

Insulina glargina

La insulina glargina es un análogo de insulina humana de acción prolongada, que se obtiene por esta tecnología del ADN recombinante de Escherichia coli. Proporciona un perfil de concentración/tiempo sin pico, con una duración de acción entre 18 y 24 horas.

Una de las ventajas es que el inicio de acción es más lento que el de la insulina NPH humana y su perfil de acción más suave y sin picos. Además, presenta una duración de acción prolongada de hasta 18-24 horas.

También tiene una menor variabilidad en su absorción que la NPH, por lo que reproduce mejor la secreción basal fisiológica de insulina.

Administración

La insulina glargina se administra una vez al día a cualquier hora, pero todos los días a la misma hora, aunque es preferible administrarla por la mañana cuando aparecen hipoglucemias nocturnas.

Los pacientes que vayan a pasar de NPH dos veces al día a una única dosis diaria con glargina U-100 deben reducir su dosis diaria de insulina basal entre un 20 y un 30% durante las primeras semanas de tratamiento, con el fin de minimizar el riesgo de hipoglucemia nocturna y matutina. Cuando se pasa de una dosis de NPH a glargina se debe mantener la misma dosis.

Modo de actuación

La insulina glargina actúa reemplazando la insulina que produce normalmente el cuerpo. Funciona de manera similar, ya que se une a los mismos receptores que la insulina humana, sobre todo a nivel muscular y del tejido adiposo.

Presenta baja solubilidad a pH neutro, dando lugar a los microprecipitados que permiten liberar el contenido lentamente sin producir picos hipoglucémicos.

Se clasifica como insulina de acción prolongada. Tras su administración, el comienzo de acción se manifiesta después de 1-3 horas y se mantiene durante aproximadamente 24 horas.

La inyección de insulina glargina una vez al día alcanza niveles de estado estacionario 2-4 días después de la primera dosis.

Se ha comprobado que es eficaz en la disminución de valores de hemoglobina glucosilada, lo que se refleja en controles con poca separación en el tiempo. Se puede combinar con otros ADNIs excepto con glinidas y glitazonas, siendo seguros en perfil cardiovascular.

Para la elaboración de este artículo se ha contado con la colaboración de los doctores María Vega Cornejo, Manuel Morales Abad, Leticia Gómez Sánchez, Félix Rodríguez Bermúdez de Castro y José Gil Martín, de Algeciras; José Luis Zarazaga Rodríguez, José Nieto Hortal y Patricia Ávila Pecci, de Sevilla; Gonzalo Tena Santana, Franklin Matías Núñez Bastardo y Ledeymis Acosta López, de Ayamonte, y los especialistas en Medicina Familiar Eduardo Romero Ortega, del Centro de Salud Barrio Alto, de Sanlúcar de Barrameda; Juan Piñero Ortega, del Centro de Salud Madre de Dios, de Jerez Frontera; Enrique Silva García, del Consultorio de Algar; José M. Pérez Rivera, del Centro de Salud de Rota, y Manuel Tejero Bernal, del Centro de Salud La Serrana, de Jerez Frontera.