Comparada con la insulina humana, la insulina glargina es un poco más lenta de acción, ya que, tras ser administrada vía subcutánea, primero debe precipitar por diferencia de pH, para luego liberar las moléculas. Este proceso dura entre 60-90 minutos, teniendo un punto de máxima liberación aproximadamente a las 12 de su administración.

El inicio de acción de la insulina glargina es más lento que el de la insulina NPH humana y su perfil de acción más suave y sin picos. Presenta una duración de acción prolongada de hasta casi 24 h. La glargina de 100 UI/ml tiene un perfil de acción constante con una variabilidad de absorción menor que la insulina humana, lo que le confiere una alta similitud a la secreción basal fisiológica.

Secreción natural

La insulina de acción prolongada imita la secreción natural de insulina a lo largo de las noches y entre comidas, es constante y sin picos. Tiene una acción prolongada entre 18-24hs.

Se emplea para cubrir necesidades a lo largo de la noche o durante la mitad del día. Esta insulina puede mezclarse con otra insulina humana normal o con un análogo de insulina de acción rápida para obtener las denominadas insulinas premezcladas.

Su utilización está dirigida principalmente a pacientes con predisposición a las hipoglucemias nocturnas o a aquellos que tengan dificultades para la administración de más de una dosis de insulina al día; es decir, a pacientes dependientes de otras personas para su administración.

Inicio de acción de la insulina glargina

El inicio del efecto de la insulina glargina es de una hora y media a dos horas. El efecto de la insulina se convierte en meseta durante las siguientes horas y es seguido por una duración relativamente plana de la acción que dura 24 horas para la insulina glargina.

Tras inyectar la insulina de forma subcutánea se forman unos microprecipitados a partir de los cuales se libera la insulina sin la aparición de picos de concentración en una acción prolongada.

Indicaciones

La insulina glargina se emplea en el tratamiento de la diabetes mellitus en adultos, adolescentes y niños a partir de los 6 años.

Se clasifica como insulina de acción prolongada. En la pauta habitual, la dosis se ajusta de forma individual dependiendo de las necesidades del paciente. Normalmente, se administra en una sola dosis diaria, siempre a la misma hora y sin relación con el horario de las comidas.

Administración de la insulina glargina

La vía de administración es la subcutánea. Se puede aplicar en el muslo, en la pared abdominal, la región glútea o la región deltoidea, utilizando habitualmente un pliegue de la piel para minimizar el riesgo de inyección intramuscular y escogiendo la aguja de tamaño adecuado al grosor del tejido subcutáneo del paciente.

Hay que tener en cuenta que las localizaciones de inyección deben rotarse entre sí y también dentro de una región anatómica.

El paciente tratado con glargina 100 debe inyectarse a la misma hora todos los días su dosis de insulina correspondiente con el fin de evitar hiperglucemias. Mientras, los pacientes tratados con U300 tienen una flexibilidad de unas 3 horas.

Para la elaboración de este artículo se ha contado con la colaboración de los doctores Pedro García Pedreño, José Guerrero Sánchez, Miguel Aguirre Ferrite y José Antonio Perez Vargas, de El Ejido; Luis Enrique García Andrés, Lucio Martin San Millán Honrado y Jesús González de la Puente, del Centro de Salud de Pinilla; los médicos generales Erico Abreut Olsen, Carlos Pérez Vázquez y Andrés Fernández Serna, de Santander, y Alejandro Rolo Rodríguez, José Manuel Hernández Graff y Lorena Campos Lobato.