Los tratamientos biológicos están cambiando la vida de muchos pacientes, hasta el punto de considerarse “una auténtica revolución en el tratamiento del asma grave”. También se están estudiando cada vez más en condiciones comórbidas con asma. La clave en los últimos trabajos publicados gira, sobre todo, en cuándo y en qué situaciones utilizarlos.

En febrero de 2022, investigadores de la Facultad de Medicina y Odontología de la Universidad de Rochester han publicado una revisión sobre el uso de productos biológicos para el tratamiento de asma moderada a grave.

Fue en el año 2003 cuando la Agencia Americana del Medicamento (FDA, por sus siglas en inglés) aprobó la utilización de omalizumab para pacientes con asma grave alérgica. A día de hoy, se han ido aprobando diferentes tratamientos biológicos para tratar el asma moderada a grave mal controlada.

Pero, dada la heterogeneidad del asma y la falta de datos comparativos entre los productos biológicos, aún puede resultar difícil seleccionar el mejor producto biológico para un paciente. Por eso, la revisión de la literatura clave hasta la fecha buscaba facilitar un enfoque basado en la evidencia para seleccionar el biológico más apropiado. “Además de los mecanismos de acción únicos, existe una literatura cada vez mayor sobre los predictores de respuesta a cada producto biológico, como la sensibilización a los aeroalérgenos, el recuento de eosinófilos periféricos, la IgE sérica total y el óxido nítrico exhalado”, escriben los autores.

Con todo, investigadores españoles han publicado en la revista ‘Archivos de Bronconeumología’, la revista de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR), el editorial ‘Biológicos en asma: que las balas mágicas no hundan el barco’. En él, reconocen que, si bien “los tratamientos biológicos suponen un avance indudable en el manejo del asma”, “al mismo tiempo suponen un elevado coste económico”.

“Será igual de ineficiente prescribir estos fármacos para pacientes que no los necesiten, lo cual supondrá un elevado coste directo, como no prescribirlos a aquellos que claramente se beneficiarían de su uso, con lo cual el ahorro inicial en costes directos se traduciría en un mayor coste tanto directo, como puede ser el gasto sanitario en ingresos hospitalarios, como indirecto, ya que deteriora la calidad de vida de los pacientes y de sus familias, aumentando la incidencia de incapacidad laboral temporal o definitiva”, aseguran.

Se tratan, pues, de tratamientos eficaces, más allá de que alguno pueda fracasar, pero es necesario “mejorar los indicadores que nos permitan seleccionar el más adecuado”. “La indicación de estos tratamientos en el momento actual se basa en pocos datos. Parece necesario ir más allá de la alergia y de la eosinofilia para elegir la bala mágica para cada paciente, que cumplan su función eficientemente y no apunte a la línea de flotación de los sistemas de salud”, afirman.

Más supervivencia en cáncer de pulmón

También se han publicado avances en los tratamientos contra el cáncer. El de pulmón es el mayor ejemplo de la importancia de los progresos y de la Medicina de precisión. Si hace años se aplicaba uno mismo para todos los pacientes según su estadio y la histología del tumor, hoy en día el estudio de biomarcadores permite seleccionar el más adecuado para cada persona.

Además, los nuevos tratamientos, como las terapias dirigidas, están siendo una solución terapéutica para los pacientes a los que les ha cambiado por completo el abordaje de su enfermedad. Y todo parece indicar, a tenor de las últimas publicaciones, que vendrán más. Por ejemplo, en septiembre de 2021 se presentaron en The Lancet los resultados del ensayo clínico internacional ‘IMpower010’, liderado por Enriqueta Felip, del Instituto de Oncología de Vall d’Hebron (VHIO).

En él, se ha probado la inmunoterapia en un millar de pacientes con el tipo de cáncer de pulmón más frecuente, el de células no pequeñas, en estadios tempranos de la enfermedad. También en pacientes con el marcador PD-L1 positivo.

Los voluntarios que recibieron el fármaco atezolizumab, después de someterse a cirugía y recibir quimioterapia, mejoraron su supervivencia en 7 meses en comparación con aquellos que no lo recibieron. Se trata de la primera inmunoterapia aprobada por una agencia reguladora como tratamiento adyuvante para personas con cáncer de pulmón y ya ha recibido la luz verde por parte de la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) de Estados Unidos.

Por su parte, resultados del estudio internacional ‘CheckMate 9LA’ publicados en la revista The Lancet en 2021, sugerían que la combinación de inmunoterapia dual más un curso corto de quimioterapia es útil en el tratamiento de pacientes con cáncer de pulmón no microcítico.

Este ensayo aleatorizado, abierto y de fase 3, se realizó en 103 hospitales en 19 países, entre los que se incluyó en España. Los profesionales administraron nivolumab más ipilimumab con dos ciclos de quimioterapia, lo que “proporcionó una mejora significativa en la supervivencia general en comparación con la quimioterapia sola y tuvo un perfil favorable de riesgo-beneficio”. “Estos datos respaldan este régimen como una nueva opción de tratamiento de primera línea para pacientes con NSCLC avanzado”, aseguraban los autores.

También este mismo mes enero se publicó en la revista American Journal of Cancer Research la eficacia de un nuevo anticuerpo monoclonal de amplio espectro específico de tumores para PL2L60 para el tratamiento de varios tipos de cánceres. Se probó en células humanas de humanos y de ratón.

“La inyección de mAb KAO3 en tumores establecidos inhibió significativamente su crecimiento y prolongó la supervivencia de los ratones portadores de tumores, incluidos el linfoma, el cáncer de mama, el cáncer de pulmón y el cáncer de cuello uterino. La eficacia del tratamiento con mAb KAO3 probablemente se asocie con su unión a PL2L60 expresada en la superficie de la célula tumoral, lo que puede conducir a la muerte de la célula cancerosa mediante el bloqueo del ciclo celular y/o la activación del complemento”, señalaban los autores.

La inteligencia artificial, herramienta para los neumólogos

En septiembre de 2021 también se presentó una investigación en el Congreso Internacional de la Sociedad Respiratoria Europea sobre un programa de inteligencia artificial que puede detectar signos de cáncer de pulmón en las tomografías computarizadas un año antes de que puedan diagnosticarse con los métodos existentes.

“La IA es entendida en términos generales como cualquier tipo de sistema computacional artificial que muestra un comportamiento inteligente, es decir, un comportamiento complejo que conduce a alcanzar objetivos”, señalaban una revisión los investigadores colombianos Leslie Vargas-Ramírez y Rafael Brango Ayazo. Así, otorga “oportunidades emocionantes en la optimización de la atención médica y significa un sinfín de posibilidades para personalizar la atención en salud, brindando una herramienta a los neumólogos que les permita interpretar los síntomas respiratorios con precisión y hacer un diagnóstico correcto”.

En la revisión, los autores señalan que la IA se ha propuesto como herramienta para el diagnóstico de la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) a través de múltiples aplicaciones.

“Basados en un marco de diagnóstico asistido por computadora es posible hacer el abordaje y clasificación de los subtipos de enfisema en la TAC, así como la evaluación de la gravedad y extensión de este permitiendo una aproximación más precisa a la enfermedad”, señalan en alusión a un trabajo publicado en mayo de 2020 en la revista The Lancet.

También en 2020, la Academia Americana de Medicina del Sueño (AASM) publicó una breve revisión acerca de las actuales aplicaciones de la IA en medicina del sueño, ventajas, desventajas y su potencial uso.

En hipertensión arterial pulmonar (HAP), “el uso de pruebas más sencillas podría permitir una aproximación temprana a la enfermedad. La radiografía de tórax es de fácil acceso, bajo costo y se puede convertir -a través de la aplicación de AP– en una herramienta para el diagnóstico de HAP, con la posibilidad incluso de estratificar el riesgo de hospitalización por insuficiencia cardiaca. El electrocardiograma (ECG) también puede ayudar en la tamización y detección temprana de HAP”, señala la revisión.

En asma también hay dispositivos portátiles que registran las señales de los ruidos respiratorios del paciente. Estas permiten identificar sibilancias con una sensibilidad del 89,3 por ciento y una especificidad de 96,2 por ciento. Después, las señales se transfieren a teléfonos inteligentes, que a través de un algoritmo que usa un modelo de Markov profundo, identifican las frecuencias correctas. De esta forma, el diagnóstico no depende de la experiencia del profesional sanitario que lo atienda.

Y lo mismo ocurre en fisiología pulmonar, donde la inteligencia artificial puede ayudar a hacer un diagnóstico mucho más preciso.

La IA también ayuda a la cuantificación de los sonidos respiratorios, entre los que se incluyen los estertores finos a través de algoritmos que pueden predecir los hallazgos de la fibrosis pulmonar en la tomografía. Así, da apoyo al diagnóstico temprano. Los ruidos respiratorios se registran a través de fonendoscopios electrónicos. Después, se transfieren a computadores que identifican el tipo de sonido según el algoritmo.

Consenso internacional en apnea del sueño

En el año 2021 se publicó un documento internacional de consenso sobre apnea obstructiva del sueño en el que participaron investigadores españoles. El objetivo principal era “proporcionar unas directrices que permitan a los profesionales sanitarios tomar las mejores decisiones en la asistencia de los pacientes adultos con esta enfermedad según un resumen crítico de la literatura más avanzada”.

El objetivo principal de este documento internacional fue proporcionar unas directrices que permitan a los profesionales sanitarios tomar las mejores decisiones en la asistencia de los pacientes adultos con esta enfermedad según un resumen crítico de la literatura más actualizada.

En total, 17 sociedades científicas y 56 especialistas con amplia representación geográfica (con la participación de 4 sociedades internacionales), además de un metodólogo experto y un documentalista del Centro Cochrane Iberoamericano, constituyeron el grupo de trabajo.

Trabajos en el asma

También se han ido publicando trabajos en torno al asma durante los últimos meses. Uno de ellos del CIBER de Enfermedades Respiratorias (CIBERES) y del Instituto de Investigación Sanitaria Fundación Jiménez Díaz (IIS-FJD), identificaron el micro ARN miR-185-5p como potencial diana a la que dirigir nuevos tratamientos para controlar el estrechamiento de las vías respiratorias, síntoma del asma. El trabajo se publicó en la revista Journal of Cellular Psysiology.

Otra revisión publicada en el Journal of Health Psychology de la Universidad de East Anglia mostró que las intervenciones destinadas a promover la actividad física en personas con asma podrían mejorar sus síntomas y su calidad de vida.

En concreto, examinaron 25 estudios separados de todo el mundo que involucraron a 1849 participantes con asma, para ver si sus síntomas y calidad de vida habían cambiado gracias a las intervenciones.

De esta forma, descubrieron que las intervenciones que promueven la actividad física tenían beneficios significativos. Reducían el tiempo de sedentarismo, mejoraban la calidad de vida y disminuían los síntomas del asma.

Factores ambientales y enfermedades respiratorias

También se han publicado trabajos sobre cómo los factores ambientales influyen en esta enfermedad. En enero de 2022 un estudio mostró que cerca de dos millones de casos nuevos de asma pediátrica al año pueden estar causados por un contaminante del aire relacionado con el tráfico. Se trata de un problema particularmente importante en las grandes ciudades del mundo.

“Nuestro estudio encontró que el dióxido de nitrógeno pone a los niños en riesgo de desarrollar asma y el problema es especialmente agudo en las áreas urbanas”, aseguró la coautora principal del estudio, Susan Anenberg. La también profesora de Salud Ambiental y Ocupacional en la Universidad George Washington indicó que hallazgos sugieren que el aire limpio debe ser una parte fundamental de las estrategias destinadas a mantener saludables a los niños”. Este ha sido el primer estudio en estimar la carga de casos de asma pediátrica causada por este contaminante en más de 13.000 ciudades desde Los Ángeles hasta Mumbai.

Asimismo, también se presentó una investigación en el Congreso Internacional de la Sociedad Respiratoria Europea que sugería que el entorno aparentemente inocuo de una oficina podía provocar asma en algunos trabajadores.

En enero de 2022, otro gran estudio demostró que la exposición de por vida a los pesticidas en el lugar de trabajo está relacionada con un mayor riesgo de EPOC. Este trabajo, publicado en la revista Thorax, se realizó con 116.375 participantes con antecedentes laborales completos, 94.514 de los cuales tenían datos de espirometría y tabaquismo aceptables/repetibles.

El papel del radón

Otro estudio español confirmó en 2019 que el radón interior a dosis altas duplica el riesgo de cáncer de pulmón en aquellas personas que nunca han fumado. El trabajo, que se publicó en la revista científica Environmental Research, reflejó la necesidad urgente de que se traspusiera en España la Directiva Europea sobre Radiaciones Ionizantes. Esta aplica un límite de 300 Bq/m3 para viviendas y lugares de trabajo.

En el 2021, otro estudio realizado en España mostró que hasta el 3,8 por ciento de la mortalidad por cáncer de pulmón se atribuye a la exposición al radón >100 Bq/m3, cifra que sube hasta el 6,9 por ciento cuando no se realiza la corrección por altura de la vivienda.

Eso sí, mostraban que la mayoría de las muertes por cáncer de pulmón debido a la exposición al radón ocurren en fumadores y exfumadores. Los investigadores también indican que se debe tener en cuenta la corrección por altura de la vivienda al estimar la mortalidad atribuible al cáncer de pulmón por el radón.

El papel de la contaminación del aire

SEPAR también ha advertido este 2022 que la contaminación del aire está asociada a un 36 por ciento de las muertes por cáncer, con unas 265.000 muertes anuales atribuibles a esta causa.

En un editorial titulado ‘Contaminación ambiental y cáncer de pulmón: el poder carcinogénico del aire que respiramos’ y publicado en Archivos de Bronconeumología, señalan que “debemos asumir que el aire que respiramos presenta una elevada concentración de contaminantes y muchos de ellos causan cáncer”.

“Los profesionales de las enfermedades respiratorias no podemos permanecer indiferentes ante esta realidad. Desgraciadamente, el tabaquismo ya no es el único causante del cáncer de pulmón. La contaminación del aire es un factor de riesgo claro de esta enfermedad, según la evidencia científica de los últimos años, y pone en peligro a un gran número de personas, especialmente las que viven en núcleos urbanos”, destacaba María Jesús Cruz, bióloga del Área de Medio Ambiente de SEPAR y firmante de la editorial junto a David Coflent como primer autor. También cuentan con Mario Culebras y Karina Loor como coautores.

Saber más acerca de estos contaminantes es crucial para la prevención de enfermedades respiratorias que tanto siguen afectando a la población de todo el mundo.