Científicos del Departamento de Política de Atención de la Salud del Instituto Blavatnik de la Facultad de Medicina de Harvard (Estados Unidos) no han encontrado evidencia de que la reducción de las horas de residencia médica tras el grado de Medicina tenga algún impacto negativo en la calidad de la atención sanitaria prestada por los nuevos médicos.

“Este es probablemente el tema más debatido en la educación entre los médicos. Muchos profesionales formados bajo el antiguo sistema piensan que los residentes de hoy en día no reciben suficiente formación bajo el nuevo sistema. Los hallazgos de este estudio deberían aliviar estos temores”, explica la autora principal del trabajo, Anupam Jena.

En su trabajo, publicado en la revista British Medical Journal, los investigadores no encontraron diferencias significativas en la mortalidad o reingresos a los 30 días, o en gastos de hospitalización entre los médicos que completaron su residencia antes y después de las reformas de la hora de residencia en Estados Unidos.

Dados los cambios en la atención hospitalaria durante la última década, los investigadores sabían que no podían simplemente comparar la diferencia entre los resultados de los médicos recientemente preparados antes y después del límite, ya que los resultados generales han mejorado gracias a mejores diagnósticos y tratamientos, mejor coordinación de la atención y nuevas herramientas digitales diseñadas para prevenir interacciones dañinas entre medicamentos y otros errores humanos.

Comparar a los nuevos médicos preparados antes de la reforma con los preparados después confundiría el efecto de los cambios en el entrenamiento con el efecto de los cambios generales en la atención hospitalaria. Para evitar esta confusión, los investigadores compararon a los nuevos médicos antes y después de las reformas con los médicos de alto nivel que habían sido residentes antes de la reforma.

El estudio analizó 485.685 hospitalizaciones de pacientes de Medicare antes y después de la reforma. Las reformas de las horas de preparción no se asociaron con diferencias estadísticamente significativas en los resultados de los pacientes después de que los médicos abandonaron la residencia.

Por ejemplo, las tasas de mortalidad a 30 días entre los pacientes atendidos por los internistas de primer año durante 2000-2006 y 2007-2012 fueron del 10,6 por ciento y el 9,6 por ciento, respectivamente. En comparación, la mortalidad a 30 días entre los pacientes atendidos por los médicos de décimo año fue del 11,2 por ciento y del 10,6 por ciento en los mismos años.

Un análisis estadístico adicional para eliminar los efectos no deseados de otras variables mostró que estas diferencias se traducían en una brecha de menos de 0,1 puntos porcentuales entre los grupos. La diferencia en las tasas de readmisión hospitalaria fue igualmente minúscula: 20,4 por ciento para los pacientes atendidos por médicos de primer año tanto en 2000-2006 como en 2007-2012, en comparación con 20,1 y 20,5 por ciento, respectivamente, entre los pacientes tratados por médicos de alto nivel.