Una de cada cinco personas en Europa sufre dolor crónico, de moderado a severo, y un tercio de los afectados se encuentra con limitaciones para mantener un estilo de vida independiente debido al dolor. Actualmente, se sabe que aunque el dolor crónico responde muy bien a los opiáceos en un primer momento, pero a largo plazo el tratamiento fracasa, sobre todo por la tolerancia a los medicamentos prescritos y el riesgo de dependencia y adicción. En este contexto, un nuevo estudio señala que la metadona podría ser el medicamento opioide no adictivo más indicado para tratar el dolor crónico.

Se trata de una investigación llevada a cabo por el Grupo de Investigación de Neurobiología Molecular de la Facultad de Biología y el Instituto de Biomedicina de la Universidad de Barcelona (IBUB), en colaboración con el Centro de Investigación Biomédica en Red sobre Enfermedades Neurodegenerativas (CIBERNED).

Su trabajo defiende que la capacidad de formar heterómeros también se podría utilizar como una nueva estrategia terapéutica para contrarrestar los efectos dopaminérgicos adictivos de los opiáceos.

Un análisis contextualizado

Tal y como han publicado en la revista Journal of Clinical Investigation, las sustancias adictivas inciden sobre un circuito nervioso —la vía mesolímbica— que está relacionado con los mecanismos de recompensa natural del cerebro. En concreto, los receptores MOR promueven la liberación de dopamina en el núcleo accumbens y, por tanto, participan en los efectos tanto analgésicos como adictivos de los opiáceos. Por el contrario, los receptores Gal1R contrarrestan los efectos de los receptores MOR, dado que causan una disminución de la liberación de dopamina.

Teniendo en cuenta esta información, el nuevo trabajo expone que en los modelos murinos estudiados un alto porcentaje de los receptores Gal1R y MOR forman heterómeros MOR-Gal1R en el área tegmental ventral (pero no en la médula espinal). Como la metadona actúa preferentemente sobre los receptores MOR cuando no forman heterómeros con los Gal1R, su efecto es principalmente periférico. Por este motivo, la capacidad de la metadona para activar el sistema dopaminérgico es menor en comparación con la morfina y el fentanilo, que pueden actuar indistintamente sobre los receptores MOR o sobre los complejos MOR-Gal1R. Esto explicaría la mayor proporción de efectos analgésicos —y no eufóricos— de la administración de metadona, sustancia que se podría perfilar como el opiáceo no adictivo más indicado para tratar el dolor crónico.