La prevalencia del asma en los núcleos urbanos se está incrementando, entre otros aspectos por los contaminantes que hay suspendidos en el aire de las grandes ciudades. Por el contrario, vivir en un ambiente rural cercano a una granja con animales ya había demostrado tener un efecto protector representando la mitad de desarrollos de casos de asma y alergias. Una nueva investigación del Instituto Nacional de Salud y Bienestar, en Finlandia (THL, por sus siglas en finés), va un paso más allá y pone de manifiesto el efecto protector que podrían tener, en este sentido, la exposición a diferentes microbiotas encontradas en los hogares agrícolas con granjas de animales.

Los resultados del estudio, en el que se ha analizado los microorganismos presentes en 400 hogares finlandeses, han demostrado que las casas -radicadas en entornos urbanos- en las que la presencia de bacterias suspendidas en el polvo doméstico era similar a la de una granja, parecen proteger a los niños frente el desarrollo de asma.

La microbiota del entorno rural contiene una gran cantidad de bacterias que se suelen originar en los ambientes exteriores, incluido el suelo, y que son inofensivas para la salud. El efecto preventivo señalado de estos mircroorganismos proviene de una abundancia relativa de ciertos grupos de bacterias presentes en las zonas rurales, no en un elevado número de grupos bacterianos, tal como explica Pirkka V. Kirjavainen, investigador principal del estudio.

En el estudio, publicado recientemente en la revista Nature Medicine, se analizaron los microbios encontrados en el polvo de los salones de las casas de 197 niños que viven en zonas rurales de Finlandia (la mitad de ellos en granjas) y 182 niños que viven en zonas urbanas o suburbanas del mismo país. Para ello, se tomaron muestras de los niños a la edad de dos meses, cuando probablemente gateaban por la casa, por lo que también estaban expuestos a los microbios existentes en el suelo de la casa. Y, posteriormente, se hizo un seguimiento a los seis años teniendo en cuenta aquellos que fueron diagnosticados de asma.

En los hogares rurales con granjas, el polvo encontrado contenía una gran variedad de bacterias, incluidas algunas procedentes del ganado, que no se hallaron en la de las casas de los niños de los núcleos urbanos. En estos últimos, la principal presencia bacteriana estaba asociada a los humanos, incluidos los miembros de la familia Streptococcaceae y el género Straphylococcus.

Bacterias protectoras

Precisamente, estas diferencias son las que se asociaron a mayores tasas de asma en aquellos menores que se habían criado en los ambientes urbanos. Los resultados evidenciaron que en torno al 19% de los niños de hogares urbanos desarrollaron asma, frente al 9% de aquellos que crecieron en casas agrícolas. Por tanto, una elevada cantidad de microbios en el aire libre y una baja microbiota humana se asocia a tasas más bajas de asma, según se apunta en el estudio.

Al mismo tiempo, la investigación probó que los niños urbanitas, cuyos hogares contenían grupos bacterianos similares a los de las casas rurales, se correlacionaron con un menor riesgo de asma en el seguimiento cuando los chicos alcanzaron los seis años, edad en la que el asma tiende a desarrollarse.

Por tanto, el riesgo de asma en las zonas urbanas disminuye a medida que aumenta la similitud en la composición de la microbiota bacteriana interior de las casas reconocida en los hogares agrícolas. Ahondando en los resultados, entre los microbios relacionados con este riesgo se identificó una baja presencia de Stretococcaceae en relación con los taxones bacterianos asociados al aire libre. Asimismo, el efecto protector fue independiente de la riqueza y la carga bacteriana total.

Los investigadores trataron de reproducir estos hallazgos en otro estudio en el que se involucró a más de 1.000 niños que viven en zonas rurales de Alemania. Los resultados corroboraron que los menores alemanes de hogares urbanos, con una microbiota interior similar a la de los hogares finlandeses, mostraron un menor riesgo de desarrollar asma.

Estas conclusiones denotan la importancia de la composición de la microbiota interior que contiene el polvo que hay en las casas como factor predictivo definible y reproducible del riesgo de asma; así como un factor modificable en la prevención de esta enfermedad respiratoria.