Los ensayos clínicos también se han visto afectados por la pandemia. En concreto, debido a las restricciones de visitas a los hospitales para evitar contagios por la COVID-19. Por el momento, la realización de estos estudios ha conseguido recuperarse hasta dos tercios respecto a la situación anterior a la pandemia. Sin embargo, queda por avanzar para retomar el nivel de actividad habitual. A este respecto podría ser de gran ayuda la monitorización en remoto. Así lo señala el presidente del Grupo GEICAM de Investigación en Cáncer de Mama, Miguel Martín.

El objetivo es que el seguimiento de los pacientes que participan en estos estudios pueda realizarse desde su domicilio. Aunque habitualmente se hace de forma presencial en los hospitales la monitorización en remoto podría aplicarse en situaciones excepcionales como la actual.

Gestionar la monitorización en remoto

Desde GEICAM también apuntan cómo debería ser esta monitorización en remoto. Apuntan a que las autoridades competentes deberían hacer compatible la garantía de intimidad y privacidad de la información. Todo ello en cumplimiento de la Ley de Protección de Datos de Carácter Personal (LOPD).

Esto permitiría la posibilidad de que los profesionales a cargo de la monitorización de los estudios tengan acceso en remoto. Así se tendría un entorno seguro a los datos de la historia clínica de las pacientes participantes en dichos ensayos.

“Es necesario encontrar una solución, siempre respetando la legislación, para poder mantener la investigación”. Martín recuerda que esta es la única vía capaz de hallar soluciones terapéuticas para mejorar la supervivencia y calidad de vida a las personas con cáncer de mama”.